La esposa de Noam Chomsky admite que fue un error el vínculo de su marido con Jeffrey Epstein
Tras la difusión de nuevos documentos, Valeria Chomsky difundió un comunicado en el que reconoce la gravedad de los delitos del financista y habla de ingenuidad y desinformación en la relación que mantuvieron con él.

Nuevas desclasificaciones del caso Epstein vinculan mucho más de lo que se pensaba, al intelectual estadounidense Noam Chomsky, con el financista condenado por delitos sexuales. Ante la repercusión, este jueves su esposa lo defendió, en un comunicado compartido a Associated Press.
En el comunicado difundido públicamente, Valeria Chomsky aclaró que hablaba también en nombre de su esposo, de 97 años, quien atraviesa un delicado estado de salud desde el derrame cerebral que sufrió en 2023. Allí admitió que ambos actuaron con ingenuidad y falta de información, y atribuyó parte de lo ocurrido a la “excesiva confianza” del lingüista, lo que —según sus palabras— derivó en “graves errores de juicio”.
De acuerdo con su versión, el primer contacto con Epstein se produjo en 2015 y, asegura, en ese momento desconocían la condena que el financista había recibido en 2008 por solicitar prostitución a una menor. No obstante, para entonces ya existía una amplia cobertura mediática que detallaba denuncias de abuso y acusaciones de que había pagado a decenas de adolescentes por sexo.
El vínculo de Noam Chomsky con Jeffrey Epstein
Valeria relató que Epstein se presentó ante ellos como un mecenas interesado en la ciencia y como un asesor financiero con conexiones internacionales. Bajo esa fachada —según describe— logró captar la atención de Chomsky y entablar un intercambio epistolar que con el tiempo se volvió frecuente. “Sin advertirlo, dejamos entrar un caballo de Troya”, graficó.
Con el correr de los meses, agregó, el magnate intensificó el contacto: enviaba obsequios, proponía reuniones y abría conversaciones en áreas académicas en las que el pensador había trabajado durante décadas. A la distancia, sostiene que aquello formaba parte de una estrategia para acercarse y ganar legitimidad a través de figuras reconocidas.
La relación incluyó una visita al rancho de Epstein en Nuevo México, encuentros en su residencia de Manhattan y algunas estadías en su departamento. Según el comunicado, los intercambios fueron de carácter profesional y no hubo presencia de menores en esos ámbitos.
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