La Iglesia celebró una misa en el Penal y renovó su mensaje de esperanza para los internos
En el Servicio Penitenciario Provincial se celebró una Santa Misa que volvió a poner el foco en el acompañamiento espiritual de las personas privadas de la libertad. La ceremonia se desarrolló en un clima de recogimiento y respeto, y tuvo como eje central el mensaje de esperanza, dignidad y misericordia.
La Eucaristía fue concelebrada por Jorge Lozano y Gustavo Larrazabal, junto a los presbíteros Martín Reta y Aníbal Sánchez. También participaron integrantes de la Pastoral Carcelaria, que llevan adelante una labor permanente de contención espiritual y acompañamiento humano dentro del penal.
Además de los internos, de la celebración formaron parte autoridades del Servicio Penitenciario Provincial, lo que permitió compartir un espacio de encuentro marcado por el diálogo y la reflexión común, en un contexto poco habitual pero profundamente significativo.
Durante la homilía, la Palabra de Dios y el gesto del Pan compartido reforzaron una idea central: la dignidad de la persona no se pierde, aun en las situaciones más complejas. El mensaje apuntó a fortalecer la esperanza y a recordar que cada historia sigue abierta a la posibilidad de cambio y reconciliación.
La celebración se inscribió en una línea de trabajo sostenida de la Iglesia dentro de los espacios de encierro, donde busca acompañar, escuchar y estar presente allí donde la fragilidad social y humana se hace más visible. Un gesto concreto que reafirma el compromiso pastoral de no dar la espalda y de sostener, desde la fe, a quienes atraviesan realidades difíciles.










