Las rutas clandestinas entre San Juan y Mendoza: Un corredor histórico para bandas delictivas
San Juan vuelve a estar en la mira por el uso de pasos ilegales entre provincias, esta vez a partir de la investigación sobre una banda que habría utilizado estos caminos para trasladar motocicletas robadas y adulteradas. El hallazgo reaviva un debate de larga data: la existencia de huellas y rutas clandestinas que conectan la provincia con Mendoza, Córdoba, San Luis y La Rioja, convertidas en verdaderas puertas de ingreso para distintos tipos de delitos.
Más que un problema sanitario
Durante la pandemia quedó en evidencia la magnitud de esta red paralela de caminos. Lo que en un principio se asociaba a la evasión de controles sanitarios, en realidad tenía un trasfondo mucho más complejo: transporte de mercadería sin declarar, contrabando de carne, caza furtiva, traslado de leña y, en muchos casos, movimientos vinculados al narcotráfico y al robo de vehículos.
Se documentaron casos insólitos: desde un hombre que caminó 90 kilómetros desde Mendoza hasta San Juan, hasta un supuesto “sacerdote andino” descubierto por fuerzas de seguridad en Barreal. También familias enteras ingresando de manera clandestina, camioneros atrapados con cargamentos ilegales y personas que se aventuraban por huellas desoladas para eludir la cuarentena.
Un mapa de huellas ilegales
Los pasos clandestinos están identificados. Desde Mendoza a San Juan, los ingresos más comunes se dan por la Ruta 153 en conexión con la Ruta 149, atravesando la localidad de Las Heras hacia Barreal o Pedernal. Otro cruce utilizado históricamente es el de Rincón de Punta del Agua, en Lavalle, donde un puente privado sobre el río San Juan facilita el acceso.
En el límite con La Rioja también hay huellas detectadas sobre la Ruta 510, con ramificaciones hacia distintos departamentos de la vecina provincia. Y en Valle Fértil se registran pasos alternativos usados por cazadores, que aunque fueron cerrados temporalmente, representan un punto débil en la frontera.
Antecedentes pesados: la “Mafia de las 4×4”
El caso actual de las motos trae inevitablemente a la memoria la investigación que hace más de una década sacudió a San Juan: la llamada “Mafia de las 4×4”. En 2009, el hallazgo de un desarmadero en Ullum expuso una red dedicada a adulterar camionetas robadas en distintas provincias, con conexiones que llegaban hasta Mendoza.
Allí se incautaron vehículos de alta gama, armas, autopartes y maquinaria sustraída. Aunque el principal acusado permaneció prófugo durante años, la causa avanzó con procesamientos que incluyeron a una docena de personas. Ese episodio demostró que San Juan no solo era territorio de paso, sino también escenario donde se montaban estructuras para lavar y redistribuir lo robado.
Un corredor que nunca se cerró
Los recientes allanamientos que derivaron en el secuestro de motocicletas refuerzan la idea de que este corredor clandestino entre provincias sigue activo. Lo que cambia son los actores y los bienes en juego, pero la lógica es la misma: rutas alternativas, controles vulnerados y complicidades que permiten que lo ilegal se mueva por canales invisibles para la mayoría.
Más allá de operativos puntuales, la dificultad de controlar estos caminos radica en que la geografía es vasta y los accesos son múltiples. Con un puñado de barricadas no alcanza: quienes conocen el terreno saben que siempre habrá una huella lateral para evadir a las fuerzas de seguridad.










