El tiempo - Tutiempo.net

Seleccionar página

“Lo que rompe el túnel no es el agua”: Lucas Estrada explicó las obras que el EPSE acelera ante las crecidas

“Lo que rompe el túnel no es el agua”: Lucas Estrada explicó las obras que el EPSE acelera ante las crecidas
Anuncio
Compartir:

El presidente del EPSE, Lucas Estrada, detalló las tareas que se están realizando en los embalses y cauces para afrontar el escenario hídrico previsto para los próximos meses. “Lo que estamos haciendo es en primer lugar tener habilitados todos los sistemas que conciernen a EPSE, que básicamente son los sistemas de generación y de los embalses, y los sistemas que tienen los propios embalses para amortiguar crecidas”, explicó. En ese sentido, señaló que “la primera medida ha sido justamente tratar de entre comillas vaciar los embalses para que tengan más capacidad de tomar o juntar agua cuando justamente ocurra el escurrimiento del río San Juan ahora hacia el verano”. Además, indicó que se realizan trabajos de mantenimiento “entre Punta Negra y Quebrada de Ullum para que si eventualmente hubiese que descargar agua por el río San Juan, el cauce esté limpio y sin obstrucciones que puedan llegar a traer problemas”.

El principal frente de trabajo está en El Tambolar, donde el organismo busca proteger los túneles y las estructuras de la presa mediante el desvío del río. “La obra más importante nuestra es justamente proteger las obras que hay hechas en el embalse del Tambolar”, sostuvo Estrada, y explicó que se licitó una obra para “desviar el cauce del río por el paleocauce”. “El río actualmente está pasando por el túnel inferior”, detalló, pero ante una eventual crecida “pueden llenarse los dos túneles y quizás pasar el agua por arriba de la obra que hay aguas arriba de donde se está construyendo y donde se empezó a construir la pared del Tambolar”. Por eso, precisó: “Lo que vamos a hacer es para proteger esos túneles, desviarlo un poco hacia el norte. El río va a hacer una curva y se va a terminar uniendo a la bajada del arroyo Tambolar y ahí va a seguir hacia el sur, hacia Caracoles”. También explicó que se busca “encauzar el arroyo del Tambolar”, que baja “desde el norte con mucha pendiente y mucha fuerza”, para evitar que durante tormentas de lluvia haya arrastre de rocas y piedras que puedan provocar daños aguas abajo.

La intervención tiene un plazo particularmente exigente. “La licitación y el tiempo de obra es justamente que tiene que estar listo antes de que lleguen las lluvias”, afirmó Estrada. El contrato fue firmado el 7 de septiembre, contempla 120 días corridos y tiene un monto aproximado de $4.500 millones. Pero el principal objetivo está fijado para el 30 de octubre: “Ya tendría que estar terminada, hay que cumplir. El 30 de octubre ya tiene que estar toda la obra hecha, desviada ya hacia el norte”. La explicación del riesgo fue contundente: “Siempre estamos hablando en términos de probabilidad”, sostuvo, y agregó que “no tenemos nosotros la certeza de cuál podría ser el caudal y sobre todo el arrastre”. En ese sentido, remarcó: “Lo que rompe el túnel no es el agua, claramente. Lo que rompe el túnel es justamente el arrastre de material, sobre todo rocas, que son los que van desprendiendo el hormigón armado”. Estrada recordó que en Caracoles ya hubo daños y explicó que “una vez que está roto un hormigón armado, el material luego con el cual hay que repararlo, entre comillas, no pega tan bien”. Por eso resumió la lógica de la intervención: “Es más fácil desviar el agua ahora que reparar a futuro”.

Estrada también explicó cómo funcionará el sistema si los embalses reciben grandes volúmenes de agua. “Eso se llama control de crecidas y es un sistema complejo, bastante complejo”, afirmó. La estrategia consiste en “no llenar el embalse hasta el límite superior, sino dejar un colchón, o sea, una cantidad de metros justamente para amortiguar esas crecidas”. Según detalló, “lo grave de las crecidas es que pase por arriba de los aliviaderos, que pase de forma descontrolada”, por lo que resulta fundamental que el excedente sea descargado de manera controlada. “Es muy importante que se haga de forma controlada y en forma laminar. ¿Qué quiere decir eso? Que el agua pasa como una lámina por encima del aliviadero”, explicó. Si ese espacio no existe, advirtió, “el agua pasa de forma descontrolada y en vez de tener una lámina tengo lo que uno ve cuando larga un chorro de agua”, generando “mucho más energía y eso es lo que después destruye aguas abajo y comienza el arrastre”. Finalmente, señaló que el organismo trabaja con un escenario de hasta 980 metros cúbicos por segundo y aclaró que “la naturaleza es probabilística”, por lo que las medidas se toman sobre distintos escenarios posibles y el control de crecidas tendrá mayor importancia al ingresar al verano de 2027.

Compartir:
Anuncio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *