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Más de la mitad vuelve a delinquir: el dato del Penal de Chimbas sobre la reincidencia

Más de la mitad vuelve a delinquir: el dato del Penal de Chimbas sobre la reincidencia
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El director del Servicio Penitenciario, Carlos Suárez, reveló un dato que expone uno de los principales desafíos del sistema carcelario: aproximadamente el 52% de las personas que pasan por el Penal de Chimbas vuelve a cometer un delito, mientras que entre un 35 y un 40% logra reinsertarse y no reincide.

La cifra surgió durante una entrevista en la que Suárez fue consultado sobre la capacidad del sistema penitenciario para lograr que una persona que cumplió una condena pueda regresar a la sociedad sin volver a delinquir.

«Hay un porcentaje aproximadamente entre un 35, no es muy alto, pero es un porcentaje, y habla de un 35, 40% de que sí hay personas que se reinsertan», explicó el funcionario.

Sin embargo, el panorama cambia al analizar a quienes vuelven a entrar en el circuito delictivo. «Un 35, 40% se reinserta, no vuelve a cometer delito», señaló Suárez, y ante la consulta sobre el porcentaje restante confirmó que «aproximadamente un 52%» vuelve a cometer un nuevo delito.

El director penitenciario aclaró que no todos los casos son técnicamente iguales. Dentro de las estadísticas que manejan aparecen quienes son declarados reincidentes por la Justicia y también aquellos que ya estuvieron alojados en el Servicio Penitenciario, recuperaron su libertad y posteriormente volvieron a ingresar, aunque no hayan sido declarados formalmente reincidentes.

Suárez sostuvo que detrás de ese regreso al delito existen distintos factores y que no todo puede atribuirse exclusivamente a una decisión individual. «El mayor porcentaje es porque no pudo tener esa oportunidad y lamentablemente cae al mismo circuito porque a lo mejor no pudo tener la contención o sí la tuvo, pero de acuerdo a la necesidad que tenía y al no poder tener una oportunidad, vuelve a caer nuevamente al sistema delictivo», explicó.

En ese sentido, puso el foco en lo que sucede después de que una persona recupera la libertad. Para el funcionario, la reinserción no depende solamente del trabajo que se realiza dentro del penal, sino también de las posibilidades que encuentre la persona una vez que vuelve a la sociedad.

«Todos le tiramos la responsabilidad al 100% del Servicio Penitenciario y el Servicio Penitenciario tiene un porcentaje de esa reinserción», afirmó. Y agregó que son fundamentales «las redes de apoyo de la sociedad» cuando llega el momento de terminar la condena y recuperar la libertad.

Suárez remarcó que el proceso requiere la participación conjunta del Estado, la Justicia, el sector privado y la sociedad. «Es fundamental que, si bien el Estado está presente, también es bueno entrelazar al poder, a la Justicia, al privado y a la sociedad», sostuvo.

Uno de los principales obstáculos aparece a la hora de conseguir un empleo. El funcionario reconoció que muchas veces una persona que cumplió una condena enfrenta dificultades para ser contratada cuando sus antecedentes salen a la luz.

«Yo tengo un negocio y aparece una persona a pedir un trabajo y yo miro sus antecedentes y veo hasta la causa que tuvo y ya la pienso», explicó, aunque consideró que justamente allí está uno de los grandes desafíos para evitar que vuelva a delinquir.

Por eso, desde el Servicio Penitenciario buscan fortalecer la capacitación laboral y educativa de los internos antes de que recuperen la libertad. Actualmente, alrededor del 70% de la población carcelaria participa de distintas actividades educativas, laborales o talleres.

El objetivo es que esas herramientas puedan convertirse en una alternativa concreta al delito una vez cumplida la condena. En esa línea, Suárez destacó experiencias de capacitación en peluquería, mecánica, carpintería y otros oficios, además de programas que permiten que algunos internos realicen trabajos fuera del establecimiento.

Incluso mencionó el caso de un grupo de personas que recibió capacitación en peluquería y que luego pudo desarrollar una actividad laboral por sus propios medios. «Hay muchos de esos chicos que un promedio de 10 chicos que han estado participando y que no han vuelto al Servicio Penitenciario», señaló.

Para Suárez, el desafío es romper el circuito que lleva nuevamente a una persona al delito. «El 100% no se van a recuperar, eso es claro», reconoció, pero insistió en que el sistema debe brindar herramientas para que quienes sí tienen voluntad de cambiar puedan encontrar una oportunidad concreta fuera del penal.

El dato de reincidencia expone así una de las principales dificultades del sistema: la condena puede terminar, pero la reinserción recién comienza cuando la persona vuelve a la calle. Para el director del Servicio Penitenciario, el desafío no termina en la puerta del penal, sino que requiere acompañamiento, capacitación, empleo y una red de contención que permita evitar que quienes recuperan la libertad vuelvan a ingresar al mismo circuito.

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