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Mateo y Augusto Salvatto explican el Punto de ebullición que atraviesa la humanidad actual

Mateo y Augusto Salvatto explican el Punto de ebullición que atraviesa la humanidad actual
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ā€œNo estamos viviendo una revolución tecnológicaā€, advierten Mateo y Augusto Salvatto, sino ā€œlos Ćŗltimos tiempos del Estado moderno y de la modernidad industrialā€. En Punto de ebullición, el libro que Jaime DurĆ”n Barba recomendó asegurando que ā€œtodo el mundo deberĆ­a leerloā€, los hermanos proponen una metĆ”fora inquietante para pensar el presente: la humanidad habrĆ­a llegado al grado 100. ā€œDurante mucho tiempo parece que todo es lo mismo, solo mĆ”s rĆ”pido, pero en determinado momento cambia el estadoā€, explican en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Como el agua que deja de hacer burbujas y se convierte en vapor, sostienen que instituciones centrales como la educación, el trabajo, la democracia y el sistema internacional estĆ”n dejando de funcionar bajo las reglas para las que fueron diseƱadas. ā€œNo sabemos cómo va a ser lo que viene, lo Ćŗnico que sabemos es que no va a ser como lo que sigue siendoā€.

Mateo y Augusto Salvatto son dos jóvenes hermanos referentes en innovación, tecnología y pensamiento estratégico. Mateo es un emprendedor tecnológico y especialista en robótica. Es el CEO de Asteroid Technologies, empresa creadora de HÔblalo, una aplicación que asiste a mÔs de 50.000 personas con discapacidades comunicativas en todo el mundo. También se desempeña como director de innovación de las escuelas en Argentina. Augusto es politólogo, especializado en tecnología e innovación, dirige la consultora Panorama y es profesor universitario, enfocÔndose en el impacto social y político de las nuevas tecnologías.

Jaime DurĆ”n Barba recomendó Punto de ebullición diciendo que ā€œtodo el mundo deberĆ­a leerloā€. ĀæPodrĆ­an resumirle a la audiencia, de la manera mĆ”s didĆ”ctica posible, por quĆ© este libro ayuda a entender el punto de transformación que vive hoy el mundo?

AS: Jaime es muy generoso con nosotros, pero el punto central que tenemos que entender es que esta revolución que estamos viviendo de la inteligencia artificial no es una revolución tecnológica. Estamos viviendo los últimos tiempos del Estado moderno, en los últimos tiempos de la modernidad industrial, con todo lo que eso implica. Y estamos viviendo un momento en el cual las instituciones que ordenan nuestra vida, llamémoslo sistema educativo, organizaciones internacionales, llamémoslo Estado moderno, llamémoslo empresas que organizan justamente nuestro trabajo, estÔn en una crisis fundamental. Es una crisis de sentido. Son instituciones que estÔn pensadas para un momento que ya no estamos viviendo. Lo que buscamos hacer en el libro, un poco, es entender cómo esto impacta en nuestra sociedad y qué ha pasado en momentos anteriores en los que algo similar se dio.

MS: Correcto. Un poco lo que quisimos plasmar en el tercer libro que escribimos juntos, fue intentar poner en palabras los tiempos que estamos viviendo. Y creo que justamente, bueno, un dĆ­a como hoy tambiĆ©n, con el Foro de Davos y todo lo que estĆ” sucediendo, entre Estados Unidos, Europa, Rusia, China y demĆ”s… Creo que un poco la tapa sintetizando lo mejor posible lo que nosotros encontramos: este punto de ebullición, donde nosotros creemos que no solo por lo caliente del momento,que tambiĆ©n se puede llevar por ese lado la analogĆ­a, sino, me parece, por esto que me mencionaba Augusto, como un cambio de estado. Yo creo que nosotros venimos viendo esta cuestión de lo vertiginoso de la inteligencia artificial y cómo va a cambiar la forma en que vivimos, trabajamos y demĆ”s, como una nueva revolución industrial.

Y tal vez esta cuestión del punto de ebullición es, en realidad, que tal vez cambie el estado de lo mĆ”s esencial de las cosas, de lo mĆ”s esencial de las instituciones, de la democracia, que hace poquito fue puesta en duda por algunos personajes internacionales interesantes tambiĆ©n, otro debate. Es probable que nosotros sigamos existiendo, no vemos una cosa apocalĆ­ptica, distópica, pero sĆ­ en otra forma. AsĆ­ como el agua en algĆŗn momento se transforma en vapor y, a la visual, si uno le muestra a un extraterrestre, dice: ā€œEsto es otra cosaā€. No tiene nada que ver una cosa con la otra, pero en esencia, en realidad, sigue siendo lo mismo. Creemos que en los próximos aƱos vamos a ver una reconfiguración, al final, de la vida en sociedad, de la educación, del Estado, de la democracia, de la legislación, del mundo del trabajo, de todo, al final, lo que nos compete y lo que hace a la vida social cotidiana.

Pistas para recalcular la democracia

Me parece interesante reforzar, lo que a mí me parece que ustedes encontraron: la metÔfora justa con la idea del punto de ebullición, con esta idea de que el agua a 90 grados hace burbujas, a 92 mÔs burbujas, a 95 mÔs burbujas, y pareciera que simplemente es parte del mismo proceso con mayor velocidad, pero en determinado momento, todo lo contrario. Deja de producir burbujas, se tranquiliza y se convierte en otra cosa. O sea, que si uno estuviera midiendo grado 90, 91, 92, no podría imaginarse que con un grado mÔs, cambia el estado ¿Cómo se conecta esto? Zygmunt Bauman planteaba ya desde los años 90 el mundo líquido. Si Bauman estuviera vivo hoy acÔ, hablando con ustedes, creo que lo que estaría diciendo es que pasamos al mundo gaseoso, ¿no?

AS: Sin duda. Creo que lo mÔs interesante de eso es que cuando nosotros miramos el agua, nosotros conocemos el proceso de hervor, pero si no lo conociéramos, o la primera vez que lo vemos, no hay forma de que imaginemos que eso va a ser el vapor. Y hoy nosotros, y de hecho en el Foro Económico Mundial hoy, las personas se estÔn preguntando permanentemente cuÔles van a ser los trabajos del futuro, cómo va a ser la educación del futuro.

Para muchas personas puede ser desesperante, pero no tenemos la menor idea de cómo va a ser. No tenemos la menor idea de cómo van a ser los trabajos del futuro, no sabemos bien cómo nos vamos a configurar en sociedad, no tenemos claro cuÔl va a ser el modelo educativo. Lo que sí sabemos es que no va a ser como el que sigue siendo. Y lo cuento con un ejemplo del sistema educativo. Nosotros hoy estamos muy preocupados, en debates vinculados con esto, en cómo o qué materias incorporamos vinculadas a inteligencia artificial o qué hacemos, por ejemplo, con ChatGPT en el aula. Yo creo que la pregunta mÔs interesante, desde este punto de vista, es entender que la lógica de que la educación nos tiene que formar para el trabajo, eso estÔ roto. O sea, el sistema educativo formal no puede plantearse mÔs como algo que nos forma para el trabajo y, de hecho, no siempre fue así.

Eso iba a decir. Volver a las universidades. Al contrario, las grandes universidades consideraban un demérito formar profesiones. Ellos enseñaban ciencias, geografía, geometría, matemÔtica, física. La idea de universidades para trabajos pasó a ser casi considerada como universidades obreras. De hecho, muchas de ellas surgieron originariamente como universidades técnicas promovidas por los sindicatos.

AS: Sí. Y ademÔs, desde otro punto de vista, ese tipo de universidades que nosotros conocimos, o las universidades medievales, si se quiere, que tenían una lógica totalmente distinta, se transformaron o se reconvirtieron hacia lo que conocemos hoy. A mí me tocó estudiar en la Universidad de Salamanca, que hace gala de tener 800 años de historia. Donde ha estudiado, por ejemplo, también Manuel Belgrano.

La universidad donde estudió Belgrano es radicalmente diferente a la universidad en la que estudié yo hace seis, siete años. QuizÔ el gran problema que tenemos hoy como sociedad es ese sesgo del status quo que nos hace querer conservar las cosas tal cual las conocemos y que nos parece una aberración pensar en que la universidad no nos forme para el trabajo o que la educación tradicional no nos forme para el trabajo. Es natural también. El miedo o el rechazo al cambio sucedió toda la vida. No es una crítica hacia el que lo siente, porque es lo mÔs lógico. Cuando vemos el agua hervir por primera vez, no tenemos idea de qué hay a continuación, no sabemos qué es el vapor para la nueva sociedad que se viene.

Una nueva ilustración

Y también tenemos una responsabilidad, un peso muy grande en los hombros de todas las personas que vivimos en esta época, porque muy probablemente en esas escuelas o universidades reconfiguradas, dentro de varios siglos, se va a estudiar mucho mÔs este momento de la historia, como nosotros estudiamos la primera y la segunda Revolución Industrial. Probablemente se va a estudiar mucho mÔs este momento de la historia, de, bueno, qué hizo la generación viva en ese momento, de los 2000, para configurar cómo se vive en sociedad de ahí en los siguientes milenios, probablemente, y para obtener respuestas universales que vamos a ser capaces de descifrar en los próximos cientos de años.

O sea, lo que ustedes estÔn diciendo no es que la educación no sirva, sino que es mÔs necesaria que nunca. De hecho, uno podría decir que las universidades masivas son un invento del siglo XX, porque hasta comienzos del siglo XX, fines del siglo XIX, a los 13 años la gente iba a trabajar. Solamente los hijos de los nobles tenían acceso a terminar el colegio secundario, por ejemplo. Entonces, lo que ustedes estÔn diciendo no es que el conocimiento no sirva, que el conocimiento es fundamental, pero como los trabajos continuamente van a estar en cambio, lo que hay que enseñar son saberes.

AS: Sin duda. Y por otro lado, la modernidad, con todo lo bueno que ha traído a la historia de la humanidad, se ha empecinado durante 200 años en formar mÔquinas en vez de personas. Es decir, en formarnos para realizar trabajos de forma extremadamente autómata, repetitiva. Y demÔs. El propio sistema educativo estÔ pensado desde un punto de vista enciclopédico, repetitivo, con el objetivo de formarnos para trabajos que son mecÔnicos. Ahora tenemos mÔquinas que pueden hacer esos trabajos mecÔnicos y tenemos que formar cada vez mÔs personas. Es decir, y eso es llevado al mundo corporativo: las empresas tienen que formar y tienen que buscar personas que piensan, no personas que ejecutan, porque buena parte de lo que se ejecuta lo van a hacer cada vez mÔs las mÔquinas. Pero la capacidad de pensar, de innovar, de ser creativo, de tener pensamiento crítico, es una habilidad fundamental.

Y lamentablemente, en el modelo que tenemos en un buen porcentaje de las organizaciones, el 80% de las personas se estĆ” ejecutando. No estĆ” pensando, no estĆ” razonando, no estĆ” realizando una tarea que requiere pensamiento crĆ­tico. Yo creo que ese es el gran desafĆ­o al que nos enfrentamos.

MS: Cuando uno plantea este escenario distópico mucha gente tiene ese miedo fundamentado, como decĆ­amos antes. La famosa frase: ā€œno te va a reemplazar una mĆ”quina, sino un humano que usa una mĆ”quina mejor que vosā€. Pero creo que aplica. Y al final del dĆ­a, el foco que tenemos que hacer es modernizar y actualizar ese sistema educativo para poder prepararnos para lo que viene, porque ahĆ­ sĆ­ que tenemos un problema interesante.

Ahora, recuerdo también otra frase que se enseña en escuelas de gestión, que es que aquel que sabe hacer las preguntas, por lo menos conoce la mitad de las respuestas, porque saber hacer las preguntas requiere tener un conocimiento sobre las respuestas. Entonces, nuevamente volvemos al tema de la educación.

AS: Pero, lamentablemente, hacer preguntas en la mayorĆ­a de las organizaciones no estĆ” bien visto. No se fomenta el hacer preguntas. Entonces, esa cualidad, esa habilidad, que incluso ha llegado tambiĆ©n al periodismo, el periodismo que pregunta, que hace la pregunta incisiva, la pregunta inteligente… Ese tipo de periodismo es una cosa. Ahora, ĀæcuĆ”ntas notas hoy vemos de cómo cambiarle la dieta a tu perro, quĆ© es lo que dice el horóscopo chino de tal cosa? Eso es altamente automatizado.

La memoria fue creada para la polĆ­tica

Hace no tanto tiempo, fundamentalmente en el hemisferio norte, se decía que si una persona tenía padres con suficiente capacidad de mantener a los hijos sin trabajar mÔs allÔ de los 20, 22 años, lo que tenían que estudiar en la universidad era Liberal Arts. Y Liberal Arts, traducido, son estudios generales. Y luego, después recién, elegir una especialización en alguna profesión.

Si yo entiendo bien, lo que ustedes estÔn diciendo es que las universidades tendrían que volver a ser Liberal Arts, que lo que tendrían que formar es conocimiento general en las personas y que todo el mundo tendría que tener conocimientos generales mÔs extensivos, y que luego la especialización sea algo que haya que hacer cada cinco o diez años, una especie de posgrado de un año, pero que la universidad debería ser Liberal Arts.

AS: es muy interesante el punto, pero creo que hay dos caminos. Por un lado, este debate vinculado con el generalismo, la importancia del generalismo en un mundo hiperespecializado, y ese tipo de marcos teóricos que nos pueden dar herramientas para resolver problemas complejos y demÔs, muy importante. Pero también estamos yendo hacia un mundo donde hay otro costado, que es hiper, hiper, mega especializado.

O sea, hoy tenemos, por ejemplo, lingüistas expertos en sistemas de inteligencia artificial, modelos gigantes de lenguaje, que son bÔsicamente lo que hay detrÔs de ChatGPT, por ejemplo. Entonces hay como un camino que se bifurca entre la hipermegaespecialización y el generalismo como una habilidad fundamental.

MS: Al final es muy probable que el promedio tienda hacia un conocimiento general y luego una especialización. Pero es cierto que en un montón de disciplinas se estÔ viendo cada vez mÔs una necesidad brutal de una hiperespecialización en alguna temÔtica puntual. Digo, un físico que tiene que manejar un colisionador de hadrones muy probablemente tenga que ser mucho mÔs especializado y poder manejar mÔquinas que son mÔs complejas y resolver. En este caso, su especialización tendría que ser de muchos mÔs años.

Philip Pettit: ā€œLos lĆ­deres democrĆ”ticos han fracasado en identificar el sentido de la democraciaā€

Me quedé con el tema de los lingüistas. O sea, si Saussure volviese a la vida hoy, sería millonario. O sea, el lenguaje, finalmente, es lógica simbólica en la construcción de la inteligencia artificial. No sé si estoy usando las palabras adecuadas, pero finalmente es un predictor de palabras. Lo lingüístico pasa a ser fundamental. Es como la nueva matemÔtica.

MS: Es algo parecido, ahĆ­ te digo, pero me parece que al final toca en lo mĆ”s profundo del nĆŗcleo de cómo nosotros estamos interactuando con esto y lo que lo hace, al final del dĆ­a, esa sensación cuasi mĆ”gica de ā€œestoy hablando con una computadoraā€. Lo que resuelve OpenAI cuando lanza ChatGPT no es tanto la tecnologĆ­a de fondo, pero esa tecnologĆ­a, o el nĆŗcleo de esa tecnologĆ­a, ya la tenĆ­an corporaciones grandes como Google, como Meta o como Microsoft, disponible para diferentes procesos, y hasta algunas ya la utilizaban en los motores de bĆŗsqueda, por ejemplo, en los navegadores.

Ahora, la gran diferencia que genera que OpenAI lance un producto que uno, de un dĆ­a para el otro, dice: ā€œOK, puedo finalmente conversar con esa mĆ”quinaā€, el nĆŗcleo de eso estĆ”, al final del dĆ­a, en la lingüística, en la construcción gramatical de cómo esa mĆ”quina te contesta y vos sentĆ­s que estĆ”s hablando con una persona. Y ni hablar de la pronunciación y la construcción gramatical cuando te habla no solo en texto, sino que tiene la posibilidad de contestarte verbalmente. Y cuĆ”nta gente hay haciendo videos que te muestran asistentes de IA y que te hablan, y es bĆ”sicamente imposible distinguirlos de una persona. Y podrĆ­amos hablar de todos los riesgos que eso trae, pero al final del dĆ­a, detrĆ”s de todo eso estĆ” la construcción de cómo esa mĆ”quina nos imita a nosotros en lo verbal, en lo escrito y en la construcción de una frase.

AS: Y para dimensionar la importancia que tiene la lingüística, el hecho de que la mĆ”quina pueda hablar y construir lenguaje natural como un ser humano es lo que nos hace a nosotros creer, o pensar, o adjudicarle la capacidad a la mĆ”quina de pensar. Esa mĆ”quina con la que nosotros estamos hablando no piensa, no siente, no opina. Investigadores como Emily Bender y Timnit Gebru, que son investigadores muy importantes desde el punto de vista de cómo funcionan los modelos de lenguaje, lo llaman ā€œloro estocĆ”sticoā€. O sea, es un loro que repite, pero no entiende, y que usa probabilidades para descubrir cuĆ”l es la próxima palabra que sigue. Sin embargo, el hecho de que hable nos hace creer que piensa. Y ahĆ­ estĆ”, si se quiere, la importancia que le adjudicamos los seres humanos a la lingüística.

La ideologƭa por sobre la tƩcnica: el glosario prohibido del Gobierno

¿Podríamos decir que las instituciones políticas, las instituciones internacionales, los sistemas de gobierno, incluso hasta la ética, es resultado de la Ilustración y la primera revolución industrial, que fue la imprenta, y que comparar a la inteligencia artificial como cuarta, quinta, sexta, revolución industrial es un error, porque es una revolución de otra dimensión y que, así como la imprenta, como primer mecanismo de la Revolución Industrial, cambió la política y los sistemas de gobierno, este cambio lo que va a cambiar también es la política y los sistemas de gobierno?

MS: Es un rotundo sí. Estamos empezando a ver los primeros síntomas, me parece. Y, de hecho, tenés ya grandes tecnócratas de Silicon Valley poniendo en jaque lo que decíamos antes, ¿es la democracia la manera de ordenar el mundo? Eso genera muchísima polémica, por obvias razones, pero ya empezaron a plantar la semilla del debate y no creo que termine en ningún momento cercano.

AS: Y mi punto de vista, es que el Estado moderno, como lo conocemos, tiene los días contados. No es ni siquiera una expresión de deseo, es simplemente un algo que se deriva de un anÔlisis. No es la inteligencia artificial, si se quiere, el único responsable, como decimos, es el grado 99, pero aquellos elementos que hacen a ese poder monopólico del Estado moderno cada vez se vienen debilitando mÔs.

No tiene tanta visibilidad, o no tuvo tanta visibilidad este año como otros, pero las nuevas finanzas, es decir, el hecho de que el dinero fiat es algo que estÔ empezando a dejar de existir y que los Estados estÔn dejando de tener el monopolio sobre el hecho de acuñar dinero, porque hoy podemos transaccionar con cualquier tipo de moneda, incluso con dinero digital, es otro golpe también a ese Estado moderno. Y el Estado moderno hoy estÔ siendo víctima de su propia ineficiencia frente a lo que trae la inteligencia artificial. Entonces, desde ese punto de vista, ese Estado moderno, que se le pone la fecha 1648 con la Paz de Westfalia, definitivamente estÔ en sus últimos días. Y en momentos de ese calibre, lo mismo pasa con el sistema internacional.

Yo estoy en relaciones internacionales. La gente que estudia teorĆ­a de las relaciones internacionales hoy estĆ” absolutamente desesperada, y lo que se escucha cada vez mĆ”s es decir cosas como: ā€œTrump estĆ” haciendo algo que no se puede hacerā€. Bueno, no se puede hacer con las reglas del mundo en el que vivimos; el tema es que lo que estĆ”n cambiando son las reglas. De vuelta, hay un debate sobre si eso estĆ” bien o estĆ” mal. Yo no quiero meterme en ese debate. Creo que desde ese punto de vista y en estos momentos en la historia surgen distintos tipos de liderazgos. Y hay liderazgos que tienen la audacia, el tempo, la bĆŗsqueda de construir ese mundo nuevo, de setear las reglas de ese nuevo orden.

La metƔfora y el loro estocƔstico

Y cada vez mƔs vamos a necesitar ese tipo de liderazgos en el mundo, especialmente esos liderazgos que quieran ir hacia un mundo donde la humanidad viva mejor, donde haya mƔs estabilidad global, donde haya esa superagencia, superinteligencia colectiva de los humanos, y donde vivamos todos en un mejor bienestar, pero sin duda necesitamos liderazgos que tengan esa audacia y no liderazgos que quieran jugar con las reglas, porque lamentablemente las reglas estƔn desapareciendo.

MS: Coincido totalmente con tu diagnóstico de a dónde deberĆ­a ir el mundo. Porque tenemos la capacidad para generar esa superinteligencia, para avanzar como especie, casi que me animarĆ­a hasta a aventurar evolucionar artificialmente, por las cosas que, si la tecnologĆ­a sigue mejorando a este ritmo, podremos resolver o responder dilemas del funcionamiento mismo del universo, cada semana salen cosas nuevas que uno no puede creer que estamos logrando destrabar, o cubos Rubik que somos capaces de armar finalmente, pero una persona del otro lado podrĆ­a decir: ā€œBueno, pero el mundo estĆ” explotando por el aireĀ».

Groenlandia, Ucrania, Franja de Gaza, IrÔn, o sea, pareciera que cada vez se prenden mÔs focos y no pareciera que se estuvieran apagando muy rÔpido. Y al final un poco el consuelo, que nosotros tratamos de ser un poco optimistas en eso, tal vez no en lo corto, pero sí en el largo, es que la humanidad, al final del día siempre termina siendo una situación bastante pendular, que necesita tocar algún tipo de extremo como para entender que a ese extremo no hay que llegar y en algún momento se acomoda en el centro.

Es muy probable que pasado el grado 99 y veamos que en esa reorganización del tablero o de las reglas que estÔ planteando Augusto se cometan varias equivocaciones, porque tal vez lo que, de vuelta, no para entrar en el debate si estÔ bien o mal, pero tal vez las reglas del juego que quiere plantear Estados Unidos, por dar un ejemplo de la coyuntura diaria en este momento, tal vez son las que terminan quedando, o tal vez no, y tal vez es simplemente tocar un extremo para encontrar el péndulo en el centro y poder entender cuÔl es esa reconfiguración.

RM CP

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