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Mauricio Macri trabaja para que el PRO vaya solo en las próximas elecciones  | Puentes dinamitados con la Casa Rosada y el acuerdo electoral a la deriva

Mauricio Macri trabaja para que el PRO vaya solo en las próximas elecciones  | Puentes dinamitados con la Casa Rosada y el acuerdo electoral a la deriva
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Mauricio Macri se tomó los últimos días para ordenar la tropa de las provincias y para preparar sus recorridas de campaña con una cuasi certeza: el PRO tendrá que enfrentar las elecciones sin una alianza con La Libertad Avanza. El expresidente ya parece haber dejado de discutir con los sectores acuerdistas que le exigen que se avance con una alianza. Cree que Karina Milei y Santiago Caputo serán los encargados de terminar con esos sueños de una noche de verano. En un asado la semana pasada, hasta se permitió bromear sobre el «triángulo de hierro» de Javier Milei: «Son más bien un ancla de plomo», chanceó, por como lo están hundiendo al Presidente entre el criptogate, las interrupciones entrevistas televisivas, los decretazos para todo tema (desde jueces de la Corte hasta el FMI) y los aprietes a diputados frente a periodistas.

El exmandatario intenta decir lo menos posible sobre las chances cada vez más lejanas de un acuerdo con La Libertad Avanza que, en otro escenario, él hubiera propiciado. Pero tiene sus voceros. Uno de ellos es su exsecretario privado y actual jefe de la bancada oficialista en la Legislatura, Darío Nieto. ¿Qué dijo sobre el estado de las negociaciones? «Milei quiere acordar, pero ni Karina ni Santiago Caputo son tan acuerdistas. Milei dice que Mauricio es bárbaro, que quiere una alianza, pero no se traduce nunca en hechos. Entonces, terminemos con el histeriqueo y que digan de una vez que no quieren acordar con nosotros», lanzó Nieto.

Nunca mejor expresado el pensamiento vivo de Mauricio Macri. Y de Jorge Macri, que ya hace rato tomó las decisiones que van de la mano con una no alianza en la Ciudad: desdobló las elecciones, las adelantó a la fecha más cercana posible y prepara candidatos que enfrenten a lo que se le ocurra a Milei poner frente a su lista de legisladores. Aunque el escenario no es fácil y no todas las encuestas acompañan, el jefe de Gobierno se tiene fe en que puede dar vuelta la elección. De hecho, es imprescindible una victoria en mayo para apuntalar la candidatura de Mauricio Macri a senador en octubre. «Sin mayo no hay octubre», empiezan a plantear algunos.

A la hora de la verdad, el expresidente no tiene ganas de ser candidato y menos después de ser senador. Pero hay motivos contundentes para que no se baje: por caso, algunas encuestas lo dan primero si se presenta y el PRO cae a tercer lugar en la Ciudad de Buenos Aires si él no es el candidato.

Además del pragmatismo y el instinto de supervivencia, a Macri lo anima una profunda amargura por lo que considera que es el destrato y el desagradecimiento por parte de Milei y familia. Otra vez, Nieto es quien mejor expresa lo que Macri está pensando: «Nosotros lo ayudamos a Milei desde que fue candidato, fiscalizando, y luego le votamos las leyes casi incondicionalmente. En cambio, en la Ciudad los vemos a los libertarios permanentemente haciendo daño: votando con el kirchnerismo y la izquierda contra el Código Urbanístico, por ejemplo. No hay voluntad de construir en conjunto, sino de destruir», se lamentó. Macri no lo hubiera dicho mejor.

Suelo bonaerense

En este escenario, haría falta un cambio drástico de la relación para que se reencauce el acuerdo con La Libertad Avanza. No obstante, el expresidente tiene un importante sector del PRO que le exige que haga todos los esfuerzos. El núcleo duro de los acuerdistas está en la provincia de Buenos Aires, donde quieren armar un frente electoral contra Kicillof. Quien lo volvió a plantear cerca del fin de semana fue el presidente del PRO bonaerense Cristian Ritondo, que tiene como aliados a Diego Santilli (que busca ser el candidato de la unidad) y al intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro, entre otros. “Milei dice que cree que todos los que tenemos que pelear por el cambio tenemos que ir juntos y este es el desafío: entender que tenemos que ir juntos”, remarcó Ritondo. E insistió: «Y en la provincia de Buenos Aires tenemos una responsabilidad muy especial. Hay que ganarle al kirchnerismo”.

No obstante, por ahora se encuentran más que con una línea de negociación, con una estrategia de cooptación por parte de Karina Milei y su lugarteniente bonaerense Sebastián Pareja. De hecho, festejan cada vez que le sacan un dirigente o un intendente al PRO.

Macri observa esto y no parece, de momento, interesado en discutir con Ritondo y otros sectores. Cree que, con el tiempo, va a quedar claro que el intransigente no era él, sino Karina Milei y Santiago Caputo. De hecho, a falta de negociaciones con La Libertad Avanza -dato que fue confirmado a este diario desde el riñón del sector acuerdista- lo que está haciendo el PRO es buscar una alianza nuevamente con la UCR bonaerense, sobre todo para mostrar una unidad de todos sus intendentes. Esto, creen, servirá como una posición de fortaleza para negociar con LLA. Y en caso de que eso no ocurra, sirve como una alianza electoral con la territorialidad que le falta a Milei en la provincia de Buenos Aires.

El 10 de marzo darán una muestra de esto, cuando se junten 500 dirigentes del PRO y de la UCR bonaerense, con Maximiliano Abad a la cabeza. La idea es mostrar allí que tienen muchos intendentes.

El Ancla

Macri pasó buena parte del año pasado jugando a medir fuerzas con LLA para llegar a negociar un acuerdo electoral desde una posición de fuerza. Para fin de año, ya estaba más para romper definitivamente y jugarse la suerte del PRO en una competencia por el electorado. Había tenido una secuencia en la que Milei dijo que quería acordar, Macri le ofreció una mesa (con nombres y apellidos) para sentarse a negociar y le clavaron el visto. Todo a la luz pública, como para que la humillación fuera mayor.

Pero la situación empeoró: las promesas incumplidas del oficialismo, el no envío del Presupuesto 2025 al Congreso en el verano como exigió la coalición de gobernadores macristas y radicales, y luego la aceleración con la criptoestafa $Libra, los nombramientos de jueces en la Corte Suprema por decreto y otra sucesión de escándalos no ayudaron a que mejoren las posibilidades de una alianza.

De hecho, llevó a que Macri deje de hablar de que Milei está mal asesorado y pase a referirse a sus dos funcionarios más cercanos como «un ancla de plomo» que se lo va a llevar al fondo del mar, según comentarios que se filtraron hasta el diario La Nación. ¿Diagnóstico o deseo? Cómo saberlo con el dirigente de origen calabrés. Lo cierto es que sus últimas movidas internas, sumadas a su primo Jorge Macri anunciando su candidatura cada vez que puede, no dejan de ser una señal de que los puentes están quemados.



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