Nicolás Fiorentino defendió su pedido de juicio político contra Marcelo Lima: «Para mí la ley es sagrada»
El abogado Nicolás Fiorentino salió a explicar los motivos que lo llevaron a presentar en la Cámara de Diputados el pedido de juicio político contra el ministro de la Corte de Justicia Marcelo Lima. Según sostuvo, la iniciativa nació tras considerar que el magistrado incumplió con la obligación de apartarse de un expediente del Jurado de Enjuiciamiento en el que, a su entender, existía un conflicto de intereses. Para el letrado, el planteo busca defender la transparencia institucional y el respeto por la ley.
Fiorentino explicó que la presentación fue realizada hace poco más de un mes y que se originó luego de denunciar a tres jueces ante el Jurado de Enjuiciamiento. En ese contexto, aseguró que advirtió que Lima, como presidente del organismo, continuaba interviniendo pese a mantener una relación de confianza con uno de los denunciados. «Yo le pido a él cortésmente que se aparte de la causa, que cumpla con las disposiciones de la ley que dice que él no puede intervenir, se tiene que excusar porque tiene una relación de confianza con uno de los involucrados. Esa presentación fue rechazada, fue silenciada, hizo caso omiso y siguió interviniendo como si nada», afirmó.
El abogado sostuvo que esa decisión fue la que dio origen al pedido de juicio político y remarcó que, desde su punto de vista, la conducta del ministro resulta incompatible con el orden jurídico. «Yo entiendo que la actitud, la conducta del doctor Lima no corresponde y resulta contraria al orden jurídico», expresó. No obstante, aclaró que ahora será la Legislatura la que deba resolver si existen elementos suficientes para avanzar con el proceso institucional.
Durante la entrevista, Fiorentino insistió en que su accionar responde exclusivamente a una convicción personal y profesional. «Hay cosas que yo no puedo aceptar, que nunca las voy a aceptar y nunca las he aceptado», sostuvo. Luego agregó: «A mí me ha costado mucho recibirme de abogado, económicamente a mis padres les ha costado mucho y yo he trabajado toda la vida en forma independiente. Hay cosas que yo respeto mucho: para mí la ley es sagrada», enfatizó.
Consultado sobre las posibilidades de que el pedido prospere, evitó hacer pronósticos, aunque manifestó su confianza en quienes deberán tomar la decisión. «Yo confío en la naturaleza humana. Somos todos seres humanos, somos todos de carne y hueso, todos nos podemos equivocar, pero sigo confiando plenamente en los valores humanos», aseguró. En ese sentido, consideró que este tipo de procesos «sirven para reflexionar» y reiteró que «no me siento que tengo la verdad, que soy dueño de la verdad. Simplemente hago lo que me parece que es correcto».
Finalmente, Fiorentino planteó que el caso representa una oportunidad para fortalecer las instituciones y enviar un mensaje sobre el respeto a las normas. «Queremos tener un país mejor. Pero para eso hay que cumplir la ley. Las leyes están hechas para cumplirse», afirmó. Además, expresó su expectativa de que los diputados analicen el expediente con independencia. «Cada uno sabrá en su conciencia qué es lo que piensa», concluyó.






