«No le tenemos miedo a una sanción, le tenemos miedo a que maten a alguien»: El desesperado reclamo de una docente en La Bebida
Verónica Ruiz, docente de la Escuela N.º 46 Antonia Moncho de Trincado, ubicada en La Bebida, Rivadavia, alzó la voz en nombre de una comunidad educativa que lleva años siendo víctima de la inseguridad. En una entrevista radial, denunció una serie de hechos delictivos que han afectado tanto al personal docente como a las familias del alumnado, y responsabilizó a las autoridades por la falta de respuestas efectivas.
«Nosotros venimos hace años sufriendo robos», comenzó relatando Ruiz. Desde autos violentados hasta amenazas con armas a porteras y docentes, la violencia en la zona se ha intensificado al punto de forzar medidas drásticas: la comunidad educativa resolvió implementar una reducción horaria como forma de protesta y protección.
“No hacemos reducción horaria porque no queremos trabajar, lo hacemos porque tenemos miedo”, explicó la docente. La medida fue consensuada con los padres y se aplica en todos los turnos del jardín y nivel primario. Los estudiantes ingresan a las 8 y se retiran a las 10, con actas firmadas por las familias respaldando la decisión.
Uno de los hechos más graves ocurrió recientemente, cuando a una docente le robaron la rueda del auto mientras estaba en el establecimiento. A los pocos días, una portera y otra docente fueron amenazadas con un arma de fuego frente al jardín. A pesar de que el Ministerio de Educación se había comprometido a brindar seguridad privada en un plazo de 15 días, los hechos de violencia continuaron sin pausa.
“Nosotras no buscamos ser superhéroes, acá hay un grupo de personitas que tienen un futuro y se merecen un buen futuro”, afirmó Verónica, visiblemente conmovida. También apuntó contra la burocracia estatal: “Si nos tienen que sancionar, lo aceptamos. Lo que no aceptamos es que maten a uno de nuestros compañeros o estudiantes. El estatuto docente no dice cómo revivir a un docente asesinado”.
La escuela se encuentra en una zona sensible, rodeada por varios barrios como el Cuyo, 25 de Mayo, Lote 20, Lote 24, El Jilguero, entre otros. Los propios vecinos, aseguró Ruiz, están cansados y también sufren el abandono. “Los papás nos dicen que están dispuestos a ir a la comisaría, están cansados de vivir con miedo. Ellos también son víctimas”.
“No podemos ir detrás de la tragedia. Lo que estamos haciendo es prevenir una”, concluyó Verónica Ruiz, dejando claro que no clama solo por su seguridad o la de sus colegas, sino por la de toda una comunidad olvidada.






