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Obesidad en alza: Advierten que ya afecta a seis de cada diez argentinos y piden cambiar hábitos desde chicos

Obesidad en alza: Advierten que ya afecta a seis de cada diez argentinos y piden cambiar hábitos desde chicos
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La obesidad dejó de ser hace tiempo una cuestión estética para convertirse en un problema de salud que avanza sin freno. “Es una enfermedad crónica que reduce la expectativa de vida”, resumió el cardiólogo Enzo González Daisa, quien alertó sobre una realidad que golpea de lleno en el país: “hoy prácticamente seis de cada diez argentinos padecen este problema”.

Lejos de la mirada superficial, el especialista explicó que no todo pasa por lo que se ve. “Hay una grasa que es invisible, que está pegada a los órganos y que genera una inflamación en todo el cuerpo”, señaló. Ese proceso, detalló, es el que termina afectando al corazón, al cerebro, a los riñones y a las arterias. Por eso, muchas veces la obesidad aparece acompañada de presión alta, colesterol elevado, diabetes o hígado graso. “Todo está relacionado, una cosa va empeorando la otra”, sintetizó.

En ese contexto, el médico puso el foco en un problema que considera clave: se llega tarde. “Empezamos a tratar a los pacientes a los 40 o 50 años, cuando la enfermedad ya está instalada. Ahí vamos corriendo de atrás”, advirtió. Para él, el cambio tiene que empezar mucho antes. “Desde los 14 o 15 años ya hay que controlar colesterol, presión, ver cómo está el organismo. Si actuamos ahí, le cambiamos la vida a esa persona”, afirmó.

La preocupación también crece cuando se mira a los más chicos. “Lo que comen en la escuela, lo que llevan en la mochila, todo influye. Esos hábitos después se trasladan a la vida adulta”, explicó, marcando la importancia de generar conciencia desde edades tempranas.

En medio de este escenario, aparecieron nuevos tratamientos que hoy están en boca de todos: las inyecciones para bajar de peso. Y sobre eso, González Daisa no dudó: “Son realmente fabulosas”. Según explicó, ayudan a reducir el apetito, generan saciedad más rápido y permiten que la persona coma menos. “Tengo pacientes que antes comían muchísimo y hoy con una porción ya están llenos”, contó.

Sin embargo, bajó un mensaje claro para evitar falsas expectativas: “Esto no es magia. No es ponerse la inyección y listo”. El tratamiento, insistió, tiene que estar acompañado por cambios de hábitos, seguimiento médico y un enfoque integral. “No es igual para todos. Cada paciente es distinto y hay que estudiarlo”, remarcó.

Además, hay un límite concreto que no es menor: el bolsillo. Hoy, estos tratamientos pueden costar entre 600 y 700 mil pesos mensuales en su versión importada, mientras que las alternativas nacionales rondan entre 120 y 130 mil pesos. “No todos pueden acceder y no todas las obras sociales lo cubren”, señaló.

Con todo, el mensaje final del especialista apunta a bajar la ansiedad y poner el foco en objetivos posibles. “No se trata de que todos sean flacos. Pero si una persona baja un 10% de su peso, ya mejora muchísimo su salud”, concluyó, dejando en claro que el verdadero cambio no pasa por soluciones rápidas, sino por decisiones sostenidas en el tiempo.

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