“Pueblo de m…. y sin empatía”: el descargo explosivo de Mariana Luján tras el allanamiento en el caso Quiroga
Publicado por Redacción | 8 abril, 2026
En medio de la conmoción por el caso que involucra a Alberto Quiroga, una de las personas señaladas salió a romper el silencio con un descargo cargado de bronca, dolor y acusaciones directas contra el entorno social.
Se trata de Mariana Luján, quien utilizó sus redes para apuntar sin filtros contra quienes, según denuncia, instalaron versiones falsas tras el allanamiento realizado en su vivienda.
“Ya me cansé de la gente de mierda que habla sin saber”, dispara en el inicio de su mensaje, donde niega de plano las versiones que circularon sobre el hallazgo de droga en su casa.
Según explicó, cualquier sustancia encontrada estaría vinculada exclusivamente al consumo personal de su hermano, atravesado por una profunda crisis emocional tras la muerte de su madre.
“Mi hermano desde el fallecimiento de mi madre, hace tres meses, perdió el control y no tiene deseos de vivir”, sostuvo, al tiempo que remarcó que la situación fue verificada por la propia Policía: “Si encontraron algo en casa fue de su consumo, la Policía lo comprobó, si no no estaría afuera”.
Lejos de quedarse en una defensa puntual, Luján avanzó con duras críticas hacia vecinos y conocidos, a quienes acusó de alimentar rumores en lugar de ayudar.
“Nos vieron crecer a todos… la mayoría vino a casa cuando no tenía qué comer o dónde dormir”, recordó, y lanzó una frase que resume su enojo: “Pueblo de mierda, solo hacían puterío, no ayudaban, empeoraban todo”.
También aclaró otro de los puntos que generaron sospechas: “El celular que encontraron era de mi hermano, que mentalmente no está bien, y creo que la mayoría lo sabe”.
En ese contexto, explicó su propia situación durante el procedimiento: “Me llevaron a mí, sí, porque fui a abrir la puerta en el allanamiento”.
Pero más allá de las aclaraciones, el tramo más duro del descargo estuvo dirigido al impacto que pueden tener los rumores y las acusaciones públicas.
“Dejen de hablar. Un día alguien se puede quitar la vida por culpa de sus comentarios”, advirtió, en referencia al delicado estado emocional de su hermano.
El mensaje cierra con una defensa de su historia familiar y un reclamo de empatía: “Nosotros podremos ser todo lo que ustedes digan, pero jamás malas personas. Nunca le cerramos la puerta a nadie”.
Un descargo crudo, sin filtros, que expone no solo una situación judicial en desarrollo, sino también el costado más áspero del juicio social en los pueblos.






