Qué dicen los peritajes y por qué son un búmeran contra la causa
En el marco de la investigación de la causa, la Justicia procesó a Jorge Bacigalupo por haber intervenido en los cuadernos originales de Centeno.

Pero los especialistas determinaron otra cuestión relevante: no existe método científico que permita determinar la antigüedad absoluta de las grafías, por lo que no se puede establecer que un escrito -aunque sea de Centeno- fue escrito el mismo día del hecho. Sólo es posible afirmar una antigüedad relativa, habilitando posibles agregados posteriores. De hecho, los peritos de la UBA sugirieron que los cuadernos fueron escritos como reconstrucciones posteriores, y no serían diarios espontáneos. En ese sentido, proponen la hipótesis de que el registro del 2008 y el 2009 tiene lenguaje cotidiano, mientras que la del período 2013-2015 cuenta con un vocabulario más elaborado y una estructura más cuidada, lo que podría indicar que hubo intervención de otras voces o un proceso de edición posterior.
Los puntos clave que son un búmeran para la causa Cuadernos
- Tras los peritajes de PFA, Gendarmería y peritos de partes el juzgado concluye que la intervención caligráfica de Bacigalupo en esas enmiendas está afirmada de manera unívoca. Es decir, admite que la prueba “estrella” fue adulterada físicamente por otra mano distinta de quien la escribió.
- El análisis lingüístico de la UBA es letal para la narrativa de “anotador prolijo que escribía en caliente lo que pasaba”. Ya no es sólo un argumento político, es un dictamen lingüístico oficial, incorporado a una resolución judicial.
- El juez encuadra la conducta de Bacigalupo como encubrimiento y falsificación.
- La resolución del juez es un reconocimiento de que hubo manipulación material. Queda acreditado judicialmente que: los cuadernos no reflejan íntegramente la mano de Centeno, hay intervenciones de terceros y esas intervenciones son selectivas, se concentran en nombres y direcciones clave.
- Esto dinamita el relato de “Centeno anotaba el mismo día lo que veía”.
- No se puede construir un mega juicio oral de 87 imputados sobre una prueba que el propio Poder Judicial, en otra causa, trata como producto de edición, manipulación y encubrimiento.
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