Revelan detalles de la horrible muerte en Brasil de la joven que saltó en bungee jumping
El testimonio del entrenador y los especialistas revela graves omisiones previas con tres personas bajo custodia

El instructor del salto en bungee jumping donde murió la joven Maria Eduarda Rodrigues Freitas, en Limeira, Brasil, declaró que estaba de espaldas y atendiendo a otra clienta cuando la víctima fue lanzada al vacío sin las cuerdas de seguridad. El hombre, identificado como Gustavo, admitió que no vio si se cumplió el protocolo y que solo se percató de la falla tras la caída de 40 metros. La joven de 21 años, profesional de educación física, falleció por politraumatismos.
El instructor relató que se encontraba a cuatro metros de la plataforma cuando ocurrió el accidente: “Yo estaba a cuatro metros de distancia. El salto de Maria Eduarda fue el primero. Antes de ella, iba a haber otro, pero la chica tuvo miedo y desistió“. Explicó que al principio no notó nada extraño, hasta que escuchó gritos y vio que el personal ya estaba hablando, tras lo cual, relató: “Una mujer dijo que era enfermera y le pidió a alguien que la ayudara a bajar hasta donde estaba la joven para prestar los primeros auxilios. Nosotros acompañamos”.
Respecto al protocolo de seguridad, detalló que las normas exigen fijar la cuerda antes de elevar al cliente, una maniobra que suele requerir el esfuerzo conjunto de varios trabajadores. Gustavo admitió que por esta razón desconoce cuál de sus compañeros debía revisar el anclaje de Maria Eduarda, y aclaró que, aunque la regla general obliga a los encargados a verificar minuciosamente que el equipo esté asegurado, él no vio si los tres colegas detenidos cumplieron con el procedimiento.
Debido a esto, el presidente de la Asociación Brasileña de Rope Jump, Marco Antonio Junior, conocido como Jota, afirmó que el salto de Maria Eduarda no cumplió con estos estándares mínimos de seguridad requeridos. El deportista explicó que toda actividad de aventura en el mundo exige un sistema de doble verificación.
Tras analizar las imágenes del incidente, Jota criticó severamente el accionar de los instructores y calificó la maniobra de negligente: “Ellos la agarraron, la levantaron y la tiraron como si fuera un saco de papas. No tuvieron ningún tipo de preocupación por la vida de la persona. Nada. Es algo grotesco”.
Nuevas pruebas del caso: errores de los instructores y negocio informal
Jota señaló que la desconexión entre los instructores tras el lanzamiento confirma su total falta de preparación. Según explicó el especialista, mientras los dos operarios de adelante observaban hacia la izquierda, el tercer hombre miraba en la dirección opuesta; esta falta de coordinación visual demuestra que ninguno de los involucrados supervisaba ni verificaba el estado de la cuerda de seguridad.
“Los dos que la tiraron, la lanzan y miran hacia el lado izquierdo del puente. En cambio, el que está de pie atrás, mira hacia el lado derecho. ¿Por qué? Los dos que la tiraron pensaron que ella pendularía hacia un lado, pero el que ayudó a levantarla pensó que ella pendularía hacia el otro, ya que ninguno de ellos chequeó. Ninguno de ellos prestó atención a lo que estaba haciendo, y cuando se trata de vidas, la atención tiene que ser 100%“, afirmó el experto.
A su vez, la investigación policial reveló que los organizadores del salto operaban de manera clandestina y sin una empresa legalmente constituida. Según las autoridades, el grupo trabajaba de forma autónoma utilizando marcas comerciales en redes sociales para promocionar la actividad. Tras el trágico accidente, todos los perfiles digitales asociados a la organización fueron eliminados de internet.
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