Sin acuerdo y rumbo al juicio: Lima y Vallejos medirán fuerzas en Tribunales por una demanda millonaria
La audiencia de conciliación entre el ministro de la Corte de Justicia, Marcelo Lima, y el empresario textil Sergio Vallejos cerró sin entendimiento este lunes y dejó el conflicto encaminado hacia un juicio que promete alta tensión. La disputa, originada por una demanda por daños y perjuicios vinculada a la supuesta afectación del honor del magistrado, tiene fecha de audiencia final para el 19 de agosto.
El intento de acercar posiciones se desarrolló de manera virtual, bajo la conducción del juez Walter Otiñano, titular del Octavo Juzgado Civil. Según trascendió, desde la representación de Lima existía predisposición para alcanzar un acuerdo, pero la negativa de la contraparte a negociar bloqueó cualquier posibilidad de resolución anticipada.
Fuentes cercanas al expediente indicaron que ni siquiera se llegó a formalizar una oferta concreta, debido a la postura inflexible del sector de Vallejos. Así, la instancia conciliatoria —clave para evitar el litigio— quedó frustrada y el proceso continuará su curso ordinario durante los próximos meses.
La causa avanzará ahora hacia la etapa probatoria, donde se definirán los puntos centrales del conflicto: la existencia del daño alegado, la eventual responsabilidad del empresario y el monto del resarcimiento, fijado en $60 millones. La demanda fue impulsada por Lima tras considerar que las acciones promovidas por Vallejos en su contra vulneraron su “buen nombre y honor”.
El origen del enfrentamiento se remonta a 2024, cuando el empresario libertario impulsó un pedido de juicio político contra el magistrado, en el marco de sus fallos vinculados a la expropiación de La Superiora. Esa ofensiva política fue interpretada por Lima como un ataque directo a su reputación, lo que derivó en la actual acción judicial.
Un expediente con idas y vueltas
Antes de llegar a esta instancia, la causa atravesó una serie de movimientos que generaron sorpresa en el ámbito judicial. Inicialmente quedó en manos del juez Luis César Arancibia, quien fue recusado por Vallejos y debió apartarse. Luego, el expediente fue sorteado nuevamente y recayó en la jueza Tettamanti, aunque su intervención también fue objetada, esta vez por el propio Lima.
Si bien ninguna de las partes estuvo obligada a fundamentar sus recusaciones, ambas decisiones generaron ruido en Tribunales. En particular, llamó la atención el planteo del ministro de la Corte, interpretado como una señal de desconfianza hacia la magistrada, en un contexto donde incluso se especuló —sin confirmación— con posibles antecedentes o posicionamientos previos de la jueza en torno al caso.
Con este escenario, y tras el fracaso de la conciliación, el conflicto entra en su fase más decisiva. Sin margen para acuerdos, todo indica que el cruce entre Lima y Vallejos se resolverá en los estrados, con un juicio que ya anticipa un fuerte impacto político y judicial.






