El tiempo - Tutiempo.net

Seleccionar página

Tiene 21 años, necesita un trasplante y lucha para que su papá no se endeude más

Tiene 21 años, necesita un trasplante y lucha para que su papá no se endeude más
Anuncio
Compartir:

Adrián tiene 21 años y desde que nació enfrenta una batalla diaria: sufre insuficiencia renal crónica y depende de diálisis para seguir viviendo. Su padre, Ramón González, trabaja como chofer de camión en una empresa distribuidora de agua. A pesar del esfuerzo diario, una deuda millonaria con una clínica privada lo puso contra las cuerdas.

Todo comenzó cuando Adrián cumplió 21 años. Al alcanzar la mayoría de edad, fue dado de baja automáticamente del sistema de cobertura de la obra social que dependía de ANSES, a pesar de que cuenta con un certificado de discapacidad que, según la ley, garantiza la continuidad de esa cobertura.

Durante más de seis meses, la familia debió afrontar sin ayuda el costo completo de los tratamientos: tres sesiones de diálisis por semana, medicamentos caros y atención médica especializada. Solo en ese tiempo, la deuda acumulada con la clínica ascendió a 8.670.000 pesos.

 

Ante la desesperación, Adrián propuso vender su auto, un viejo Ford Falcon que es mucho más que un vehículo: representa recuerdos, proyectos y una parte importante de su historia. El gesto conmovió a muchos y fue el punto de partida para una ola de solidaridad que se activó en redes sociales.

> “Me dijo: ‘Papá, vendamos el Falcon, así te ayudo con la deuda’”, recuerda Ramón con la voz quebrada. “Eso fue muy fuerte. Lo había comprado con esfuerzo y era su orgullo, pero estaba dispuesto a dejarlo todo por mí”.

 

 

 

Gracias a la difusión del caso por parte de un grupo de periodistas y a la creación de un grupo de WhatsApp solidario impulsado por vecinos y conocidos, comenzaron a llegar donaciones. En apenas unos días, lograron reunir más de 1.200.000 pesos, que serán entregados a la clínica este martes como primer paso para reducir la deuda.

 

Ramón no oculta su agradecimiento: “Me ha llamado gente que no conozco. Me ayudaron personas de una bicicletería, compañeros de trabajo, vecinos… Estoy emocionado, porque pensé que estaba solo. Estoy haciendo todo lo posible para no dejar a mi hijo sin tratamiento”.

 

La historia de Adrián es también un reflejo de las fallas del sistema. A pesar de estar amparado por leyes de discapacidad, estuvo más de medio año sin cobertura, acumulando una deuda impagable para cualquier familia trabajadora.

 

> “Esto no se trata solo de dinero”, dice Ramón. “Es la vida de mi hijo lo que está en juego. Él ya tuvo un trasplante en 2017, pero su cuerpo lo rechazó. Seguimos esperando otro, pero mientras tanto, necesita diálisis para sobrevivir”.

 

 

 

El caso de Adrián demuestra que, cuando las instituciones fallan, la comunidad puede marcar la diferencia. Pero también deja en evidencia la necesidad urgente de revisar y aplicar correctamente las leyes que protegen a personas con discapacidad, para que ninguna familia vuelva a pasar por lo mismo.

El alias que la familia tiene para quienes quieran ayudar es : vanesatapia78 

 

Compartir:
Anuncio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *