Un Hombre de Ciclismo
Nereo Demetrio Zárate, conocido como «el abuelo del ciclismo», es un hombre de 80 años que ha dedicado su vida a la bicicleta . Desde los 10 años, la bici es su compañera fiel, y en 70 años de pedaleo, ha recorrido caminos, etapas y emociones que lo han convertido en una figura querida y respetada en el ciclismo sanjuanino.
La historia de Nereo es simple, sincera y profundamente humana. Su pasión por el ciclismo lo llevó a participar en la Vuelta a San Juan Inclusiva Competitiva, donde demostró que el deporte no entiende de edades, sino de pasión. Su presencia en la carrera emocionó a todos, y su historia se robó todas las miradas.
Para Nereo, la bicicleta no es solo un medio de transporte, es su manera de estar en el mundo . Anda en bici para todos lados, sin excusas ni comodidades de más. Su viaje desde Santa Lucía hasta Pedernal, pedaleando para vivir de cerca la quinta etapa de la Vuelta, es prueba de su dedicación y pasión por el ciclismo.
Dentro del ambiente del ciclismo, Nereo es sinónimo de respeto y afecto. Él destaca siempre el buen trato y la enorme voluntad con la que lo reciben en cada competencia, en cada llegada, en cada punto del recorrido. Se siente parte, se siente cuidado, se siente en casa.
La historia de Nereo no sería la misma sin su compañera de vida, su mujer, quien lo cuida, lo acompaña y le prepara su comida, bien cargada de proteínas, cada vez que sale a seguir el ciclismo por distintos puntos de la provincia. Un apoyo silencioso, pero fundamental, que le permite seguir haciendo lo que ama.
Nereo se define a sí mismo como un «espectador de lujo», alguien que tiene el privilegio de vivir el ciclismo desde adentro, con la misma emoción que el primer día. Y quizás ahí esté la clave de su historia: en no haber perdido nunca la pasión, en seguir eligiendo la bicicleta como forma de vida y en demostrar que el verdadero triunfo está en no bajarse nunca.
A los 80 años, el abuelo del ciclismo sigue pedaleando, dejando una lección que emociona: cuando el amor por el deporte es verdadero, no hay edad, distancia ni clima que lo detenga. Su historia es un ejemplo para todos, y su pasión por el ciclismo es una inspiración para seguir adelante.
La historia de Nereo es un recordatorio de que el ciclismo es más que un deporte, es una forma de vida. Y con cada vuelta de rueda, Nereo sigue demostrando que la pasión y la dedicación pueden llevar a cualquier persona a alcanzar grandes cosas, sin importar la edad ni las circunstancias.






