“Una media res ya cuesta cerca de un millón de pesos”: La frase que expone la crisis de la carne en San Juan
El consumo de carne en Argentina atraviesa uno de sus momentos más bajos en décadas, y en San Juan el impacto ya es visible en toda la cadena. Pero hay un dato que grafica con crudeza la situación: hoy una media res ronda el millón de pesos, un costo que condiciona tanto a comerciantes como a consumidores.
Sebastián Parra, referente del sector frigorífico en la provincia, fue contundente al describir el escenario. “Estamos en una crisis económica durísima para el sector”, afirmó, y aseguró que la caída en el consumo ya no se mide en años, sino en términos históricos: “El 2024 fue el consumo más bajo de los últimos 100 años y este año incluso podría ser peor”.
Menos carne en la mesa y compras cada vez más chicas
Según explicó, el consumo anual por persona cayó a unos 44 kilos y sigue en descenso tras un inicio de año muy golpeado. En la práctica, esto se traduce en un cambio profundo en los hábitos: ya no se compra por kilo ni por corte, sino por lo que alcanza el bolsillo.
“La gente compra por dinero”, resumió. Así, quien antes llevaba un kilo de carne hoy compra el equivalente en pesos, reduciendo notablemente la cantidad.
El impacto también se ve en los precios: un kilo de carne vacuna ronda entre los 20 y 25 mil pesos, mientras que el cerdo se ubica entre 7 y 9 mil, lo que explica por qué muchos consumidores migran a alternativas más económicas.
Carnicerías en crisis y menos rotación
El alto costo de la media res —que supera el millón de pesos— se convirtió en una barrera clave para los comerciantes. “Una carnicería tiene que vender toda una media res para poder comprar otra”, explicó Parra, marcando la falta de capital de trabajo en muchos negocios.
En ese contexto, la caída en las ventas genera un efecto directo: menor rotación de la mercadería. “Antes la carne se vendía en dos o tres días, hoy puede tardar cinco o más”, indicó, lo que se refleja en mostradores con carne más oscura, producto del freno en la demanda.
Además, estimó que alrededor del 20% de las carnicerías cerraron el último año, mientras que muchas otras “están luchando por sostenerse”.
Cambio de consumo y reconversión obligada
El escenario obliga a una transformación del rubro. Las carnicerías que antes se sostenían exclusivamente con carne vacuna hoy necesitan diversificar. “El que no trabaja cerdo, pollo u otros productos, está complicado”, advirtió.
En cuanto a los cortes, los más económicos son los que primero se venden: molida, osobuco y opciones de menor valor. El asado, en cambio, dejó de ser un consumo habitual para muchas familias.
Precios altos y sin perspectivas de baja
De cara a lo que viene, el panorama no es alentador. Parra fue claro: la carne no va a bajar. “En lo que tengo uso de razón, la carne nunca bajó”, sostuvo, y explicó que la falta de hacienda y la dinámica del mercado sostienen los valores actuales.
Con precios elevados, consumo en caída y comercios en crisis, la carne vacuna se aleja cada vez más de la mesa cotidiana y empieza a consolidarse como un consumo ocasional en San Juan.






