Una plaza colmada por Cristina que se entusiasmó con el vamos a volver
La convocatoria del Partido Justicialista a Plaza de Mayo alcanzó a manifestantes por fuera de las organizaciones pero con sentimiento opositor.

En los carteles de los manifestantes y en pasacalles a lo largo de toda Avenida de Mayo se enumeraron los pilares de los 12 años de gestión de los Kirchner, habituales consignas en el pasado que, con el tiempo y las decepciones, comenzaron a desdibujarse en la memoria por fuera del justicialismo: desde el satélite ARSAT hasta la Asignación Universal por Hijo, pasando por la tarjeta Sube y el juicio a los miembros de las Juntas Militares de la última dictadura (1976-1983). Junto a estas banderas, el color del merchandising peronista ubicó -al menos en esta jornada- a Cristina Kirchner como principal ícono y referencia del movimiento en remeras, peluches y pilusos.
Al final de su discurso le siguió una elocuente canción de rock nacional: “Todo preso es político”, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. “Hay gente que entiende que ahora la tocaron de verdad a Cristina, que no fue con la bala que no salió”, analizó una diputada nacional en la marcha, en donde hubo presencia exigua de las organizaciones sindicales en simultáneo a carteles -y a un reciente pedido de la UOM, a través de un comunicado titulado «La CGT debe actuar»- reclamando un nuevo paro general.
“No importaba si era en Comodoro Py o en Plaza de Mayo; lo importante era mostrar que se la está pasando mal”, contó un manifestante de Glew, localidad bonaerense ubicada en la tercera sección electoral, que aseguró que fue su primera marcha. Aunque no podrá votar a la expresidenta en las próximas elecciones, en su participación radica la esperanza opositora: que una reacción movilice nuevamente a acompañar a un proyecto alternativo a la de Casa Rosada.
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