Una vida de cuento | Perfil

Había una vez un héroe que no paraba de triunfar en su equipo. La rompía. Ganaba todo. Pero en su selección no podía. Y entonces muchos lo acusaban y le guardaban rencor. Todo injustamente y desproporcionado. Pero lo lastimaban. Eran pocos. Pero lo molestaban y erosionaban. Más cuando él no estaba acostumbrado a que lo cuestionaran porque de verdad su vida en su club era perfecta.
Entonces, en la disputa de un nuevo torneo con su selección, llegó otra vez a la final como lo había hecho en 2014 y 2015. Y fue a jugar ese partido con todas sus ganas… Y perdió.
Resulta que después de los partidos hay una rueda de prensa. Ya su selección había perdido tres finales en tres años consecutivos. Esta era en el estadio MetLife. En Nueva Jersey, Estados Unidos. Y él salió y sorprendió a todos. Con casi 30 años dijo: “Se terminó para mí la Selección. Son 4 finales. No es para mí”. Claro, él contaba también una final de 2007. Porque no olvidaba. Porque todo le dolía.
Era el 26 de junio de 2016. Su selección había perdido una nueva final y todo era decepción. Pero su frase fue más dolorosa que las derrotas. Y revolucionó todo, absolutamente todo. Inmediatamente en su país hubo una locura. La gente le escribía cartas (una se la escribió un tal Enzo Fernández), los carteles de las calles que anuncian cómo está el tráfico rezaban “no te retires, la selección es tuya”. Lo mismo que los carteles de los trenes o de los colectivos. La mayoría de la gente casi que lloraba y se lamentaba en la tele. Aquellos pocos que lo cuestionaban seguramente andaban con sorna, lo habían logrado.
El emocionante mensaje de Leo Messi a pocas horas de la gran final del Mundial 2026 ante España
No todos los cuentos tienen final feliz. Este sí. A esta altura muchos ya lo adivinaron. Lionel Andrés Messi dio vuelta esa historia. Ganó todo con su Selección porque un tiempo después volvió a vestir la camiseta que más ama en el mundo. Y Argentina fue campeón del Mundo, bicampeón de América y campeón de la Finalísima. Él siguió ganando premios individuales además. Y el universo se rindió a sus pies.
El tal Enzo Fernández, el de la carta de hace 10 años, es hoy uno de sus principales lugartenientes en la Selección. Y ahora va a jugar su segunda final del mundo buscando el bicampeonato.
El narrador de este cuento que es la vida misma de Messi es tan brillante que el partido ante España que puede decidir todo se juega en… Sí, en el MetLife de Nueva Jersey, Estados Unidos, aquel de la renuncia. Aquel que nos hizo enmudecer a todos. Llorar y lamentar. Pero hoy, lejos de enmudecer, nos hace gritar. Por él. Por Messi. No pensemos que en ese estadio puede ser el último de su vida con la camiseta de la Selección. No estamos preparados para eso. Estamos preparados para verlo brillar. Como siempre.
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