El tiempo - Tutiempo.net

Seleccionar página

Valle Fértil: Después de toda una vida, la luz llegó a las Sierras de Elizondo

Valle Fértil: Después de toda una vida, la luz llegó a las Sierras de Elizondo
Anuncio
Compartir:

Después de toda una vida esperando, las familias de las Sierras de Elizondo finalmente tienen electricidad. Allí, en las alturas de Valle Fértil, donde los puestos se encuentran separados por grandes distancias y el acceso todavía depende de caminos de montaña, la llegada del servicio representa mucho más que encender una lámpara: significa poder conservar alimentos, conectarse permanentemente con familiares, iluminar los alrededores de las viviendas y acceder a comodidades que durante años parecían reservadas para quienes vivían más cerca de los centros urbanos. Hernán, de 33 años y nacido en ese lugar, lo resume con una frase que sintetiza el sentimiento de toda una comunidad: “Tener electricidad todo el tiempo creo que es algo bueno, algo que nos cambió la vida para siempre”.

La historia de estas familias está marcada por la ganadería y por una vida adaptada a las condiciones de la sierra. Hernán cuenta que viven principalmente de la cría de cabras, algunos vacunos y animales de granja, y que durante décadas debieron resolver sus necesidades energéticas con los recursos que tenían disponibles. La llegada de los paneles solares significó un avance, pero con importantes limitaciones. “El panel solar lo teníamos prácticamente para un poquito de luz nada más: un celular, la radio y un televisor. Más que eso no podíamos tener. No podíamos tener un freezer, no podíamos tener un lavarropas, que eran cosas muy útiles e importantes para nosotros”, explica. La energía debía administrarse cuidadosamente: durante el día se apagaban los equipos para permitir que las baterías recuperaran carga y recién por la noche podían disponer de unas horas de iluminación..

La espera por la electricidad se extendió durante años y estuvo acompañada por otra conquista fundamental para los habitantes de la zona: el camino. Hernán recuerda que primero escucharon durante mucho tiempo que algún día llegaría el denominado Camino de los Sueños y después comenzaron a escuchar la misma frase respecto de la electricidad. “Cuando empezaron con el camino escuchábamos: ‘algún día va a llegar a Elizondo’. Y llegó el camino. Después comenzaron con el tendido eléctrico, que fue una obra grande y duró aproximadamente dos años. También escuchábamos: ‘algún día van a tener la luz, algún día va a llegar la luz’. Nosotros pedíamos solamente que algún día llegara a nuestras casas”, relata. La conexión finalmente se concretó para su vivienda y otros puestos hace aproximadamente un mes, después de que las obras debieran sortear las dificultades provocadas por las lluvias y el deterioro de los caminos.

Paradójicamente, el sector de Hernán estuvo entre los últimos en recibir el servicio pese a que el primer tramo de la obra había comenzado precisamente hacia su casa. “Cuando empezamos, la primera obra que se inició fue el tramo hacia mi casa. Ahí hay cuatro puestitos y dijimos: ‘somos los primeros’”, recuerda. Pero las tormentas complicaron el acceso y obligaron a modificar el avance de los trabajos. Durante ese proceso, además, tuvo la posibilidad de trabajar en la propia obra y ayudar a que otros vecinos pudieran acceder a la conexión. “Pudimos ponerle luz a gente que no tenía los recursos para hacerlo. Gracias a Dios, hoy en día son varios vecinos que ya cuentan con el servicio eléctrico”, cuenta. Finalmente, alrededor del 16 de julio, la electricidad llegó a su vivienda y comenzó una etapa completamente distinta.

El cambio no se limita a las comodidades domésticas. En una zona donde la noche puede ser especialmente difícil y donde la presencia de animales es parte de la vida cotidiana, contar con iluminación permanente también representa seguridad. “Hoy tenemos un poco por todos lados. Es una cuestión de seguridad, de poder iluminar mejor los accesos a las casas”, explica Hernán. Antes, las familias tenían que restringir el uso de la poca energía disponible y permanecer especialmente atentos durante la noche. “Es una zona donde hay mucho bicho, muchas cosas que uno antes tenía que andar cuidando y estar pendiente”, señala. Ahora pueden iluminar sus viviendas y sus alrededores sin preguntarse cuánto tiempo más durará la batería.

Pero quizá uno de los cambios más profundos esté en algo tan sencillo como mantener un teléfono conectado. Antes, hasta comunicarse con familiares implicaba administrar la energía disponible. Hoy, el celular puede permanecer cargando y el servicio de internet puede mantenerse activo durante todo el día. “Acorta mucho las distancias, más que nada con los familiares. Antes, cuando teníamos los paneles, cuidábamos de no tener todo el tiempo las cosas prendidas. Hoy en día tenemos el internet conectado todo el tiempo, 24/7, y estamos conectados permanentemente”, cuenta. Para Hernán, esa posibilidad representa un alivio inmenso: “Sabemos que necesitamos algo, levantamos el teléfono y estamos ahí nomás”. Y cuando le preguntan cuántos años siente que recuperaron en esa carrera tecnológica que durante tanto tiempo pareció avanzar lejos de las sierras, responde sin dudar: “Ganamos varios años, varios años ganamos con el servicio”.

Hay una imagen que permite entender la dimensión de ese cambio: durante el Mundial, cuando querían mirar los partidos de Argentina, tenían que organizarse en función del sol. “Durante el día no prendíamos nada, desconectábamos todo, cargábamos los celulares temprano y durante la siesta, cuando pegaba un poquito más fuerte el sol, dejábamos que los paneles se cargaran para ver el partido a la noche”, recuerda. Ahora aquella preocupación quedó atrás. En las Sierras de Elizondo, donde las generaciones anteriores se alumbraban con lámparas y candiles y donde durante años las familias esperaron que el tendido eléctrico finalmente atravesara las montañas, la noche ya no significa quedarse sin energía. “Todo vecino acá en la sierra lo soñaba”, dice Hernán. Y después de una espera que atravesó generaciones, ese sueño finalmente dejó de ser una promesa para convertirse en parte de la vida cotidiana.

Compartir:
Anuncio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *