Vicuña, el megaproyecto minero que proyecta más de 70 años de producción y una inversión millonaria
El desarrollo del proyecto Vicuña, uno de los emprendimientos mineros más ambiciosos de la región, avanza con definiciones clave tras la difusión de su informe técnico completo. El distrito, que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol en San Juan y la frontera con Chile, prevé una inversión inicial de 7.100 millones de dólares y una vida útil superior a siete décadas.
Un plan estratégico en tres etapas
El informe presentado por la compañía detalla que el desarrollo será progresivo, con un esquema diseñado para reducir riesgos y sostener el crecimiento con ingresos propios.
En una primera etapa, el foco estará puesto en Josemaría, con la construcción de una mina a cielo abierto y una planta concentradora. Luego, se avanzará con la incorporación de los óxidos de Filo del Sol mediante tecnología de lixiviación, mientras que una tercera fase apunta a la expansión integral del distrito, incluyendo nuevas infraestructuras y el desarrollo completo de los recursos.
Producción a escala global
Las proyecciones ubican a Vicuña entre los proyectos cupríferos más importantes del mundo. Durante los primeros 25 años, se estima una producción promedio anual de 400.000 toneladas de cobre, junto a importantes volúmenes de oro y plata.
Incluso, en los años de mayor rendimiento, el complejo podría superar las 500.000 toneladas anuales, consolidándose como un actor clave en el mercado internacional de minerales.
Inversión, plazos y recuperación
El documento también detalla indicadores económicos relevantes: la inversión inicial será de USD 7.100 millones, con un flujo de caja libre estimado en 2.200 millones anuales durante las primeras décadas de operación.
Según las proyecciones, la inversión podría recuperarse en aproximadamente 5,4 años, con inicio de obras previsto para 2027 y retorno económico a partir de 2030.
Un proyecto binacional estratégico
Por su ubicación, Vicuña requerirá aprobaciones tanto de Argentina como de Chile, en el marco del tratado minero vigente entre ambos países. En sus primeras փուլ etapas, el transporte del concentrado se realizará por vía terrestre hacia puertos chilenos, hasta la eventual construcción de un mineroducto.
El proyecto ya cuenta con avances administrativos clave y se perfila como una iniciativa estratégica para el desarrollo minero regional, con impacto económico a largo plazo.






