“Alguien tiene que animarse”: Belén Varela y la política sin filtros en redes
En un escenario político donde la comunicación ya no pasa únicamente por conferencias de prensa o actos partidarios, la psicóloga Belén Varela decidió irrumpir con una estrategia directa: hablarle a la gente sin intermediarios y poner en discusión el salario de los legisladores.
Su propuesta —que los legisladores cobren lo mismo que un director de escuela con máxima antigüedad— generó adhesiones, críticas y un fuerte debate en redes sociales. Pero más allá del proyecto en sí, lo que emerge es una nueva manera de hacer política.
“Hace rato que proponemos que los legisladores ganen igual que nosotros. Me quedé casi sola en esta propuesta”, reconoce.
La iniciativa toma como referencia un proyecto presentado en CABA, donde se planteó que los legisladores cobren como directores de escuela, mientras que el senador Paolo Troni propuso que perciban el equivalente a diez jubilaciones mínimas. En su caso, la elección del parámetro docente no es casual.
“Para nosotros la salida a la decadencia argentina está sobre todo en la educación. Si ponemos ese rango para ubicar a los políticos, es una medida de lo que importa”, sostiene.
Educación versus privilegios
Varela fundamenta su postura con una comparación directa entre la tarea docente y la labor legislativa.
“Una directora de escuela coordina planificaciones, problemáticas familiares, sociales. Tengo amigas docentes que hasta compran los lápices y consuelan a los chicos. Es invaluable la labor del docente al lado de lo que hacen muchos legisladores”.
Y dispara:
“La mayoría ni siquiera calienta la silla. He ido a sesiones donde tienen que estar una hora y ni siquiera están para votar”.
Para ella, la medida tiene un fuerte componente simbólico: “Por algo se empieza. Esto es simbólico, pero marca una dirección”.
Redes sociales: el nuevo campo de batalla
Más allá del contenido del proyecto, la psicóloga reconoce que eligió deliberadamente las redes como plataforma central.
“Mucha gente se ha venido a firmar y apoyar. Mucha se ha indignado porque no tiene idea de lo que pasa dentro de los cuerpos legislativos”.
Según explica, su objetivo es visibilizar y devolver poder al ciudadano:
“Yo quiero devolverle el poder a la gente. Votamos representantes que después no nos representan, representan los intereses de su partido”.
En ese marco, plantea avanzar hacia una democracia directa o semidirecta y una reforma política estructural.
Comunicación disruptiva y sin dependencia
Uno de los puntos más interesantes de la charla es su forma de comunicar. Sin aparato partidario tradicional, sin estructura formal, y con una narrativa frontal.
“Alguien tiene que animarse. Y como yo no dependo de nadie, puedo decir las cosas como son”.
Y agrega una frase que sintetiza su posicionamiento:
“Yo digo, hago, pienso y siento en la misma dirección. La falta de integridad es imperdonable”.
Varela sostiene que no necesita vivir de la política y que eso le permite hablar sin condicionamientos.
“Puedo vivir 50 años más sin que me voten. Pero no me quiero ir de este mundo sin dejar lo mejor para mis hijos y para todos”.
La grieta y los trolls
Consultada sobre el clima hostil que muchas veces domina el debate digital, responde sin dramatizar.
“En las redes hay mucho perfil falso. Está lleno de trolls pagos con la nuestra. Yo no me peleo con nadie”.
Y reflexiona sobre la polarización:
“Han hecho un trabajo de ingeniería social para que estemos peleados. Pero cuando juega la Selección nos ponemos la camiseta y somos invencibles. Tenemos que unirnos por algo que esté por arriba de las grietas”.
El objetivo inmediato
Su meta política es clara: disputar la Capital.
“Queremos dar la gran batalla cultural en Capital y ganar el municipio para cambiar las reglas del juego”.
Hoy la ciudad figura entre las seis mejores del país para vivir. Ella quiere más.
“Quiero llevarla al número dos. Al uno es difícil competirle a CABA con el Teatro Colón o el Jardín Japonés, pero al dos claro que la llevo”.






