El Servicio Penitenciario refuerza el cuidado de la salud mental de sus efectivos
Publicado por Redacción | 10 septiembre, 2026
El Servicio Penitenciario Provincial sostiene un trabajo permanente para prevenir, detectar y atender situaciones vinculadas con la salud mental de su personal, a través de un abordaje interdisciplinario que busca acompañar a quienes desarrollan tareas en un contexto de alta exigencia. La premisa que atraviesa esta estrategia es clara: “cuidar al que cuida”.
La tarea está a cargo de la Oficina de Salud Mental, dependiente de la División Sanidad, y reúne a psicólogos, psicólogos sociales, acompañantes terapéuticos, trabajadores sociales, personal administrativo y efectivos de seguridad. La observación cotidiana también ocupa un lugar central, ya que permite advertir cambios de conducta o señales de alerta y activar rápidamente la intervención profesional.
El acompañamiento comienza desde el ingreso al establecimiento, mediante una entrevista de valoración que permite conocer antecedentes relacionados con salud mental, consumos problemáticos, conductas autolesivas, tratamientos previos y redes de apoyo. A partir de esa evaluación, el seguimiento puede iniciarse por pedido voluntario del efectivo, derivación de los equipos de salud, requerimiento judicial o detección de una situación que requiera atención.
Protocolos para intervenir ante situaciones de riesgo
Cuando se presenta una situación de riesgo, el Servicio Penitenciario cuenta con protocolos específicos de intervención inmediata. Los profesionales evalúan la evolución de cada caso y coordinan las acciones necesarias para resguardar la integridad de la persona, trabajando junto al Servicio de Psiquiatría, las áreas de seguridad y los equipos tratamentales.
Otro de los dispositivos funciona como Centro de Día para el abordaje de los consumos problemáticos de sustancias psicoactivas. Allí se desarrolla un tratamiento ambulatorio intensivo que combina talleres grupales, espacios de psicoeducación y entrevistas individuales, con el objetivo de brindar herramientas para afrontar distintas situaciones de la vida cotidiana.
El proceso también apunta a fortalecer capacidades como la autorregulación, el manejo de la frustración, la resolución de conflictos y la toma de decisiones, además de promover hábitos saludables y recursos personales que puedan ser utilizados tanto dentro como fuera del ámbito penitenciario.
De esta manera, el cuidado de la salud mental no queda limitado a la atención de una crisis. El objetivo es sostener una estrategia preventiva y permanente, en la que profesionales de la salud, personal de seguridad y equipos de tratamiento trabajen de manera coordinada para detectar señales de alerta, intervenir a tiempo y acompañar cada proceso.






