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Espacios deportivos: piden más controles y desfibriladores para prevenir tragedias

Espacios deportivos: piden más controles y desfibriladores para prevenir tragedias
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La seguridad en gimnasios, canchas de fútbol, pádel, clubes y otros espacios deportivos volvió a quedar en el centro de la discusión a partir de las emergencias cardíacas que pueden producirse durante la actividad física. Jorge Olivero, empresario y responsable de una reconocida cancha de fútbol, planteó que existe una serie de requisitos para habilitar estos establecimientos, pero advirtió que todavía hay aspectos vinculados directamente con la respuesta ante una emergencia que no son obligatorios. “Nosotros hace 10 años con mi hermano que estamos al frente de este emprendimiento y te digo algo, vos para tener habilitado un negocio, un comercio en general, necesitás tener ciertas características para estar habilitado”, explicó. En el caso de las canchas, señaló que deben contar, entre otras cosas, con “el seguro de responsabilidad civil que incluye todas las personas que están afuera de las canchas” y una cobertura de ambulancia durante las 24 horas. “Sí o sí para estar habilitado necesitás una ambulancia con cobertura 24 horas. Es verdad que la ambulancia no está en el lugar, pero el servicio lo tenés que tener”, remarcó.

Olivero detalló además que una cancha debe atravesar distintos controles antes de funcionar. “Tengo que estar habilitado por la municipalidad y la Dirección de Comercio”, indicó, y agregó que también intervienen las áreas relacionadas con “los planos eléctricos”, infraestructura, habitabilidad, factibilidad, Salud Pública y Bomberos. A esto se suman, según explicó, las autorizaciones correspondientes para el expendio de bebidas alcohólicas y los certificados de manipulación de alimentos cuando existe un sector gastronómico. Sin embargo, el punto que considera fundamental es qué ocurre cuando una persona sufre una emergencia médica dentro de una instalación deportiva. “Nosotros tenemos mi hijo que es profe de educación física, sabe hacer reanimación. Nuestros profes de la escuelita, los cuatro profes, son profesores y saben reanimar, pero no es obligatorio. Es una cuestión que nosotros los tenemos”, sostuvo. Para Olivero, allí aparece una falencia que debería ser revisada: “Si vos estás al frente de 200 personas que entran y salen permanentemente”, resulta necesario contar con alguien preparado para actuar de inmediato.

En ese sentido, puso especial énfasis en la utilización de desfibriladores y en la capacitación del personal. “Algo ideal que tendrían que tener cada una de las instituciones privadas… esto es un desfibrilador”, afirmó. Ante el argumento del costo, respondió: “Me decís ‘bueno, pero es caro’. Sí, es caro, pero salva una vida”. Incluso mencionó que el precio de los equipos más económicos ronda los 2,5 millones de pesos, aunque consideró que se trata de una inversión vinculada directamente con la seguridad. También cuestionó que la presencia de estos dispositivos y de personas capacitadas no sea una exigencia extendida. “Defibrilador tiene el Cantoni, defibrilador tiene el estadio PCN, defibrilador tiene la cancha San Martín y no sé si hay algún otro club”, señaló. Y amplió el planteo a todas las disciplinas: “¿Cuántos profes de los que dan clase y reciben a cientos de niños en diferentes deportes, San Juan, básquet, vóley y lo que sea, saben hacer o solucionar un problema de emergencia?”.

La discusión, para Olivero, no debería limitarse al sector privado, sino abarcar también a clubes, uniones vecinales e instituciones deportivas públicas. “Por eso lo estamos poniendo en la mesa para ver si alguien toma el guante, los legisladores y demás pueden tomar el guante de esto y crear conciencia también”, expresó. En esa línea, reclamó una normativa que permita prevenir situaciones que pueden terminar en tragedia. “Estamos detrás de evitar una tragedia, no ir detrás de una tragedia, que es lo que nadie quiere”, sostuvo. También cuestionó las condiciones que observa en algunas canchas de futsal y otros espacios: “No se nos mueren los niños jugando al futsal electrocutados porque no sé, al de arriba le debe gustar este deporte porque son lamentables las canchas”, ironizó, antes de advertir sobre instalaciones eléctricas deficientes, baños sin habilitación y arcos que no estarían correctamente asegurados. “Ya pasó con la caída de los arcos”, recordó. Y cerró con una definición que resume su postura: “Nuestra parte privada está con ciertas dificultades como todo el comercio en general, pero si es para salvar una vida no se pone en discusión, Juan, se hace, hay que hacerlo”. La propuesta apunta así a que la prevención y la preparación ante una emergencia dejen de depender únicamente de la voluntad de cada institución.

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