La Academia Nacional de Ciencias advirtió por la grave fuga de cerebros y apuntó contra el Gobierno
La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ANCEFN) emitió un comunicado en el que alertó una «profunda preocupación» por los despidos anunciados por el Gobierno en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y denunció que el oficialismo fuerza «una grave fuga de cerebros».
El comunicado que pone el foco sobre el desfinanciamiento del sector surge en medio de días de fuerte conflicto en la CNEA luego de que la gestión de Martín Porro anunciara intempestivamente la desvinculación de «casi 100 personas», según cifras denunciadas desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Los despidos se produjeron el pasado martes, cuando los trabajadores recibieron notificaciones sobre el vencimiento de sus contratos, sin garantías de continuidad laboral a partir del 1° de julio.
Desde el Gobierno, Porro aseguró en X que fueron 61 los empleados a los que no se les renovaron los contratos. “La totalidad de esos contratos habían sido incorporados durante el año 2023 y desempeñaban funciones mayoritariamente administrativas”, justificó.
En las respuestas al tuit, varios usuarios – que aseguraron ser empleados afectados por la decisión – respondieron que sus tareas no eran administrativas, sino de mantenimiento en el área de Energía Nuclear.
La advertencia por la «fuga de cerebros»
En este escenario, el texto cuestionó con dureza la política científica del Gobierno y advirtió que el deterioro del sistema de investigación pone en riesgo el desarrollo económico, la salud, la soberanía tecnológica y la capacidad de innovación del país.
En un documento – fechado el 3 de julio-, la institución sostuvo: «La ciencia y la tecnología constituyen políticas de Estado cuya continuidad trasciende los gobiernos. El deterioro de las capacidades humanas e institucionales construidas durante décadas compromete el desarrollo económico, la salud, la soberanía tecnológica y la capacidad de innovación de nuestro país».
Así, la academia señaló dos medidas que consideró especialmente preocupantes: la no renovación de contratos en la CNEA y el freno a los ingresos a la Carrera del Investigador Científico del CONICET.
Sobre el primero de los cuestionamientos, ahondaron: «La CNEA es una de las instituciones más prestigiosas de Argentina; su desarrollo nuclear nos ha posicionado en un selecto grupo internacional, destacándose no solo en la generación de energía, sino también en sus aplicaciones para la salud pública. El vaciamiento de la CNEA, impulsado por salarios de indigencia, es parte del desmantelamiento general del sistema».
Por otro lado, también advirtieron que el freno de los ingresos a la carrera de investigador del CONICET «interrumpe de forma abrupta más de una década de formación universitaria de alta calidad, dejando a doctores altamente calificados sin empleo y forzando una grave fuga de cerebros».
La institución también advirtió que el panorama se profundiza por «la quita de subsidios de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), pilar fundamental de la ciencia básica y aplicada».
Por otra parte, la academia cuestionó el operativo de seguridad desplegado durante las protestas en la CNEA y expresó: «Repudiamos enérgicamente la represión policial y de gendarmería ejercida contra científicos y técnicos. Estas imágenes, que remiten a las épocas más oscuras de nuestra historia, jamás deberían repetirse en democracia».
Las críticas al Gobierno
En diálogo con Urbana Play, el vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Galo Soler Illia, dio detalles del panorama que afronta el sistema científico.
«La ciencia ha sido agredida en estos últimos dos años y medio de manera injustificada. Se nos trata de ñoquis, se nos trata de gente que no acepta auditorías, que estudia cosas inútiles», explicó.
El investigador también denunció una fuerte pérdida del poder adquisitivo de los científicos. «Estamos un 40% o 45% abajo con respecto a nuestra situación en noviembre de 2023, en salarios», afirmó. En esa línea, agregó que «los chicos jóvenes ganan por debajo de la línea de pobreza», pese a que «han estudiado diez, doce o quince años» y aprobaron los concursos para ingresar al CONICET.
Soler Illia señaló además que la falta de financiamiento afecta directamente el trabajo cotidiano de los investigadores. «No se ha dado un solo centavo prácticamente en estos últimos dos años y medio para realizar investigación. Un investigador tiene que tener su sueldo, pero además tiene que tener algún dinero para poder hacer sus investigaciones«, explicó.
Según indicó, esa situación impacta especialmente en los científicos más jóvenes. «La motivación de los investigadores jóvenes, que son muy competitivos y que trabajan mucho, es cero. Entonces, se van», remarcó.
Consultado sobre la magnitud del fenómeno, respondió: «Se habla de unos dos mil investigadores jóvenes que se han ido, del orden de magnitud. No creo que haya una medida fehaciente de eso. Pero entre los que pidieron licencia, los que directamente abandonaron CONICET, es de ese orden de magnitud». Luego sintetizó el escenario con una definición: «Es un éxodo».
Por último, el científico también cuestionó que las decisiones oficiales se hayan tomado sin consultar a especialistas del sector. «Tenemos aproximadamente diez académicos que pertenecen a la Comisión de Energía Atómica. No han sido consultados jamás por nadie para tomar una decisión», concluyó.
Fuente: Source link







