La joya que Napoleón perdió en Waterloo y que fue vendida en más de 4 millones de dólares
La joya formaba parte de los efectos personales que el emperador tuvo que dejar en su huida por la llanura de Waterloo. Más de dos siglos después de la batalla, se vendió la joya que había sido recuperada por el ejército prusiano.

A la puja se le sumaron otras muestras de joyería, como un singular adorno para el cabello, creado alrededor de 1840 y subastado junto a un broche con perlas naturales y diamantes propiedad de una familia noble europea. Además, también formaron parte las joyas de la última princesa otomana, Fatma Neslisah, fallecida a los 91 años en 2012.
Cuál es la historia detrás del broche
La joya formaba parte de los efectos personales que el emperador tuvo que dejar en su huida por la llanura de Waterloo, cerca de Bruselas, frente a los soldados británicos y prusianos, después de la famosa batalla que selló su caída en junio de 1815.
Durante la retirada, el ejército prusiano capturó y saqueó al menos dos carruajes que transportaban las pertenencias personales del emperador: medallas, armas, platería, un sombrero y un joyero con 22 solitarios y 121 diamantes pequeños.
Así, la pieza acabó siendo ofrecida como trofeo de guerra al rey prusiano Federico Guillermo III el 21 de junio de 1815, solo tres días después de la contienda.
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