Francia enfrenta una jornada de huelga masiva de sindicatos y estudiantes que presiona a Emmanuel Macron
Los principales sindicatos de Francia convocaron para este jueves una jornada nacional de huelgas y movilizaciones para exigir aumentos salariales y mejores condiciones laborales, en una protesta que también contará con el respaldo de estudiantes. Ante la expectativa de una convocatoria multitudinaria, el gobierno de Emmanuel Macron desplegará 70.000 policías en todo el país.
Las manifestaciones tendrán lugar en distintas ciudades, entre ellas París, Lyon y Marsella, donde se espera la participación de cientos de miles de personas. La medida también podría provocar complicaciones en el transporte público y el cierre de algunas escuelas, debido a la adhesión de docentes y trabajadores del sector educativo.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, confirmó el operativo de seguridad, que incluirá efectivos policiales, vehículos blindados, drones y helicópteros. El despliegue se produce después de varias semanas de protestas y enfrentamientos, en un contexto en el que las fuerzas de seguridad recibieron críticas por el uso de la fuerza contra los manifestantes.
Los reclamos por los salarios y el costo de vida
En un comunicado conjunto, las principales organizaciones sindicales advirtieron sobre el deterioro de la situación económica y alertaron que Francia está al borde de una recesión. También cuestionaron el aumento de los precios y la falta de mejoras en los ingresos de los trabajadores: «El combustible, los alimentos, el alquiler, el gas, la electricidad… todo sube excepto los salarios y las pensiones», expresaron los sindicatos.
Además señalaron que los planes de despidos se multiplican en distintos sectores: «La ira es inmensa», agregaron en el documento, en el que también advirtieron que «la situación en este país es frágil. Los apremiantes desafíos sociales y ambientales deben abordarse sin demora».
Entre los principales pedidos figuran un aumento del salario mínimo, una suba general de los ingresos, mayor justicia fiscal y la preservación de los servicios públicos. Los gremios también reclaman mejores condiciones para los estudiantes y medidas que permitan recuperar el poder adquisitivo frente al encarecimiento de los productos básicos.
El salario mínimo francés no recibe un incremento extraordinario desde 2012. En ese escenario, el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, anticipó que el Gobierno podría realizar anuncios sobre ese ingreso «alrededor del 5 de noviembre», aunque no precisó si contemplarán una suba adicional.
Estudiantes y trabajadores profundizan las protestas
El movimiento de protesta comenzó en septiembre, a partir de un reclamo por la falta de personal en una escuela secundaria ubicada al sudeste de París. Con el correr de las semanas, la movilización se extendió a otras regiones y sumó a estudiantes que exigen mayor financiamiento para la educación y a trabajadores afectados por el incremento de los costos de vida.
También se incorporaron los denominados chalecos amarillos, el movimiento antigubernamental que surgió en 2018 y que volvió a las calles para cuestionar el encarecimiento de los combustibles y otros productos.
Un escenario de tensión con el Gobierno
La jornada se desarrolla en medio de un escenario económico complicado para Francia, que enfrenta un elevado nivel de deuda y registra uno de los desempeños económicos más débiles de Europa, junto con Italia y Bélgica.
Un barómetro difundido el miércoles reflejó el impacto de la situación sobre los hogares: una de cada dos personas aseguró tener dificultades para vivir con los ingresos familiares.
A las demandas económicas se sumaron cuestionamientos por presuntas restricciones a la libertad de manifestación. En varias ciudades se prohibieron marchas por determinados sectores de los centros urbanos, mientras que sindicatos y organizaciones de derechos humanos denunciaron lo que consideran «una deriva autoritaria» del Gobierno. En París, la Justicia avaló un recorrido alternativo propuesto por las autoridades.
Por su parte, los chalecos amarillos ya anunciaron nuevas protestas para el sábado y convocaron a una movilización coordinada hacia finales de noviembre en otros seis países europeos: Bélgica, España, Grecia, Italia, Portugal y Reino Unido.
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