Otro que pide pista: Bareiro y la chance de volver, a seis meses de su último partido en Boca :: Olé
Parece estar feliz Adam Bareiro en Boca, pese a lo que le tocó vivir en gran parte de su hasta ahora corto paso por el club. Es que apenas un par de meses después de su llegada (pasaron exactos 74 días entre su debut y su último partido) sufrió una lesión que lo sacó de la definición del primer semestre. Y después otra que no le permitió volver a tiempo y que hasta lo llevó a pasar por el quirófano. Todo un proceso que le llevó casi seis meses, hasta llegar a un presente de inminente vuelta al ruedo.
Un regreso que aún no está definido porque su evolución viene siendo pareja pero -tal lo previsto- lenta a comparación de otros casos recientes en el plantel: los cuidados con el delantero tienen que ver con cuánto padeció la urgencia por volver en las etapas anteriores. Y aunque su voluntad sigue siendo estar cuanto antes, la decisión será en este caso exclusiva del cuerpo técnico.
Ese resumen -que se explica en cuestión de segundos- no refleja el esfuerzo y el sufrimiento que pasaron por detrás de la sonrisa con la que se lo ve al delantero en el día a día mientras espera volver a jugar y y gritar su próximo gol con la azul y oro. Aunque todo eso quedó atrás y la realidad lo tiene a punto de volver, ya trabajando normalmente con el resto de sus compañeros. Y esa chance, en el lugar que encontró dentro del Xeneize, lo mantiene como un hombre feliz.
“Todo es proceso. Cada vez menos”, es la frase que acompaña su último posteo en Instagram, en el cual se lo ve en distintas escenas de su vida actual mientras transita los últimos días antes de volver a ser. Acompañando al equipo en el superclásico, entrenándose en Boca Predio y paseando por la zona de Puerto Madero, su lugar de residencia en Buenos Aires. Siempre con su familia muy cerca. Y siempre visiblemente feliz.
Recta final
La realidad de Bareiro desde el lunes posterior a la victoria contra River ya es de recta final antes de volver a pisar una cancha a días de cumplir los seis meses de inactividad. Su último partido fue el 7 de mayo, aquel en el que Huracán eliminó a Boca de los playoffs del Torneo Apertura, en el que Adam jugaba con una molestia en el tobillo y al intentar una pirueta se desgarró por partida doble, el aductor y el abdomen.
Desde ahí, su padecimiento lo dejó en la puerta de una recuperación milagrosa primero (intentó llegar a jugar el partido decisivo de la zona de grupos de la Libertadores un par de semanas después, pero falló en el intento), la misma lesión lo dejó sin Mundial para su Paraguay y -cuando ya estaba por volver en la pretemporada- se le formó una hernia de disco que lo terminó llevando al quirófano para resolver el tema.
“Todo es posible”
“Todo es posible con Adam”, le cuentan a Olé desde la cercanía al delantero. Con la certeza de que le pasaron cosas fuertes pero que ahí estuvo siempre, apoyando y acompañando al equipo en el que siempre quiso estar. Con su complicidad con el líder del grupo Leandro Paredes y el resto. Como en la imagen de sus primeros días entrenando a la par del grupo, rodeado del capitán y de los más jóvenes del plantel.
Ya en la recta final del regreso, esperando saber si el Vasco Arruabarrena lo esperará para este próximo compromiso con chances de campeonar o si deberá esperar un poco más. Como sea, Bareiro estará feliz como lo está, pero además desde ese momento sabiendo que podrá aportarle al equipo. Y ahí la alegría ya será doble.

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