La autopsia reveló la brutalidad del crimen: Gema Álvarez recibió 31 puñaladas y descartan que haya sido baleada
La investigación por el femicidio de Gema Álvarez continúa sumando pruebas que permiten reconstruir con mayor precisión cómo ocurrió el ataque que conmocionó a San Juan. El informe forense confirmó que la mujer murió como consecuencia de 31 heridas provocadas con un arma blanca, descartando por completo que haya recibido un disparo durante la agresión.
Con el avance de las pericias también quedó aclarado el origen de la detonación que algunos vecinos aseguraron haber escuchado. De acuerdo con la investigación, el disparo fue realizado por un efectivo policial que participaba del operativo desplegado en la zona y no por el agresor, como se especuló en un primer momento.
Los investigadores sostienen que el crimen habría sido cuidadosamente planificado. La principal hipótesis indica que Matías Ezequiel Marín esperó a la víctima cuando salió de su vivienda rumbo a su trabajo en un centro de salud. Desde allí comenzó una persecución que finalizó sobre la Costanera, donde el sospechoso le cerró el paso con un Volkswagen Gol Trend blanco antes de atacarla violentamente con un cuchillo.
Tras el asesinato, el acusado abandonó el automóvil y escapó a pie por un descampado. Dentro del vehículo quedaron su billetera, documentación personal y la tarjeta SUBE, elementos que fueron incorporados como evidencia a la causa. Mientras tanto, la Policía mantiene un intenso operativo con rastrillajes y allanamientos para intentar dar con su paradero.
La causa también expuso antecedentes de violencia de género. Marín había sido denunciado por la víctima a comienzos de julio y sobre él pesaba una medida de restricción de acercamiento. Ahora, la Fiscalía continúa analizando cámaras de seguridad, pericias y otros elementos de prueba para reconstruir cada uno de los movimientos del sospechoso antes y después del femicidio, mientras continúa la búsqueda del principal acusado.






