La oposición tomó el control del Concejo de Caucete y cambió el tablero político local
Tras una sesión marcada por tensiones y negociaciones cruzadas, el Concejo Deliberante de Caucete definió este lunes un giro político de peso: la conducción del cuerpo legislativo quedó en manos de sectores que hoy se posicionan como oposición a la intendenta Romina Rosas.
Con una votación ajustada de cuatro votos contra tres, Franco Buffagni fue elegido como presidente del Concejo para los dos años restantes de gestión, mientras que la vicepresidencia quedó en manos de Pedro Gómez. Ambos reemplazaron al ahora desplazado José Luis Giménez, quien integraba el sector alineado con el Ejecutivo municipal.
El dato político central es que Buffagni y Gómez pertenecen formalmente al Partido Justicialista, el mismo espacio que la intendenta. Sin embargo, en la práctica actúan en coordinación con los concejales de Cambia San Juan, Emanuel Castro y Ramiro Fernández, lo que terminó por inclinar la balanza en la votación.
La Carta Orgánica municipal establece que la presidencia del Concejo debe recaer en ediles del mismo partido que el Ejecutivo, condición que permitió esta reconfiguración interna sin violar el marco normativo, aunque sí alterando el equilibrio político.
Un quiebre que venía gestándose
Buffagni y Gómez llegaron al Concejo acompañando el proyecto político de Sonia Carina Recabarren, y con el correr de las semanas se fueron distanciando del oficialismo local. Ese quiebre terminó de cristalizarse con la conformación de un nuevo bloque, Vamos Caucete, integrado por Giménez, Luis Roca y Marina Poblete, quienes quedaron ahora en minoría.
La nueva conducción del Concejo se completa con Castro como vicepresidente segundo y Fernández como secretario legislativo, consolidando un esquema en el que la totalidad de los cargos clave quedó bajo control de la oposición a Rosas.
El trasfondo judicial y el regreso de los concejales
El escenario actual también está atravesado por el conflicto judicial que semanas atrás derivó en la suspensión de Fernández y Castro, tras una denuncia por presunta extorsión presentada por una empleada del Concejo. La oposición denunció entonces una maniobra política del oficialismo para asegurarse la mayoría. Finalmente, la Justicia ordenó la restitución de ambos ediles, lo que reconfiguró el tablero y allanó el camino para el cambio de autoridades.
Presupuesto 2026: el primer gran debate
En la misma sesión, el Ejecutivo municipal ingresó el proyecto de Presupuesto 2026, una iniciativa clave que comenzará ahora su análisis en comisión. El cálculo prevé un manejo de fondos cercano a los 19.354 millones de pesos, con una meta explícita de equilibrio fiscal.
Según el texto, la mayor parte de los ingresos provendrá de transferencias provinciales, mientras que los recursos propios rondarían los 2.600 millones. En el esquema de gastos, más de la mitad se destinará a salarios y funcionamiento del Estado municipal, y cerca de 4.000 millones a obras públicas y bienes de capital.
El proyecto también fija la planta de personal y habilita al Ejecutivo a realizar modificaciones presupuestarias ante eventuales aumentos salariales definidos por Provincia o Nación. El debate se da en un contexto particular: durante 2025, la intendenta gobernó con partidas prorrogadas del año anterior, tras no lograr la aprobación del presupuesto.
Con el Concejo ahora bajo control opositor, el tratamiento del Presupuesto 2026 aparece como la primera gran prueba de fuego del nuevo equilibrio político en Caucete.






