Menores en conflicto con la ley: La mirada de la Policía de San Juan desde la calle
La Policía de San Juan aportó su visión sobre el debate por la baja de la edad de imputabilidad y la participación de menores en hechos delictivos. Desde la experiencia cotidiana en la calle, la fuerza advierte que, si bien existen casos, no se trata de un fenómeno masivo en la provincia.
Un porcentaje que no es alto, pero preocupa
Desde la Policía indicaron que hay menores involucrados en delitos, aunque el porcentaje no resulta elevado en términos generales. Según la apreciación operativa de la fuerza, los casos de menores representarían alrededor del 10% del total, un número que varía día a día y que no alcanza niveles alarmantes, pero que igualmente genera preocupación.
Generaciones que cambian y conductas que se naturalizan
Uno de los puntos que más inquieta a los efectivos es cómo algunos chicos naturalizan situaciones ligadas al delito. En el contacto diario con barrios y escuelas, la Policía detecta que muchos menores reproducen conductas que forman parte de su entorno familiar o social.
Desde la fuerza señalaron que no se puede generalizar ni estigmatizar, ya que no todos los chicos que crecen en contextos complejos terminan delinquiendo. Sin embargo, reconocen que el ambiente en el que se desarrollan influye de manera directa.
Procedimientos policiales y rol de la Justicia
Cuando un menor está involucrado en un hecho delictivo, el accionar policial se rige por protocolos específicos. La prioridad es garantizar su integridad física y dar inmediata intervención a la Justicia de Menores, que es la encargada de definir los pasos a seguir.
En la práctica, muchos efectivos advierten que algunos chicos conocen con precisión sus derechos y las limitaciones del accionar policial, y saben que, en muchos casos, recuperarán la libertad en pocas horas.
Conciencia, arrepentimiento y límites
Desde la Policía sostienen que numerosos menores comprenden cuándo se equivocan y toman real dimensión de sus actos cuando enfrentan las consecuencias. El arrepentimiento suele aparecer luego del hecho y no siempre antes, lo que refuerza la necesidad de un abordaje integral que exceda lo estrictamente policial.
Mientras el debate legislativo continúa, la fuerza remarca que se adecuará a lo que disponga la ley, pero insiste en que el problema de fondo requiere políticas sociales, educativas y familiares que acompañen cualquier cambio normativo.






