Retroceso estructural: La vitivinicultura perdió casi una quinta parte de su superficie en nueve años
El informe del INV confirma la tendencia negativa y expone fuertes caídas en 25 de Mayo, Pocito y Caucete
La vitivinicultura local continúa achicándose. El último relevamiento del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), correspondiente a 2025, ratificó una tendencia que se viene profundizando desde hace casi una década: la provincia perdió el 18,6% de su superficie cultivada con vid entre 2016 y 2025.
En términos absolutos, la retracción equivale a 8.830 hectáreas menos en producción y la desaparición de 973 viñedos en el período analizado, lo que representa una caída cercana al 19% en la cantidad de explotaciones.
Un año más en rojo
El último ejercicio volvió a mostrar números negativos. En comparación con 2024, durante 2025 se eliminaron 980 hectáreas (-2,5%) y dejaron de registrarse 93 viñedos (-2,2%). El dato confirma que el proceso de reducción no se detuvo y mantiene un ritmo sostenido.
Departamentos más afectados
El impacto territorial no fue homogéneo. Los departamentos que más superficie perdieron entre 2016 y 2025 fueron:
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25 de Mayo: -1.717 ha
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Pocito: -1.208 ha
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Caucete: -1.177 ha
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Sarmiento: -1.163 ha
En contrapartida, solo dos jurisdicciones lograron ampliar su superficie cultivada en el mismo período: Calingasta sumó 130 hectáreas y Valle Fértil registró un incremento marginal de 0,3 hectáreas.
Concentración productiva
El informe también expone un marcado proceso de concentración. Más de la mitad de los viñedos (53,8%) son explotaciones menores a 5 hectáreas, aunque concentran apenas el 14,4% de la superficie total.
En el otro extremo, el 7,7% de los establecimientos —aquellos mayores a 25 hectáreas— concentran el 40,1% de la superficie cultivada, reflejando una estructura cada vez más polarizada.
Cambio en el perfil varietal
En cuanto al destino productivo, el 68,8% de la superficie corresponde a variedades destinadas a vino o mosto, mientras que el 30,9% se orienta a consumo en fresco o pasas.
Durante el último año se profundizó una reconfiguración interna: las variedades para vinificación retrocedieron 1.291 hectáreas (-4,6%), mientras que las destinadas a consumo en fresco o pasas crecieron 220 hectáreas (+1,9%).
Un escenario desafiante
Los datos del INV consolidan un diagnóstico que el sector viene señalando: menor superficie, menos viñedos y mayor concentración. El comportamiento diferencial por departamentos y la migración hacia variedades de consumo directo muestran que la actividad atraviesa un proceso de reconversión en un contexto económico complejo.






