Menos escritorio y más territorio: la Policía redefine su forma de prevenir el delito
Con un diagnóstico claro sobre la necesidad de reforzar la prevención del delito, la nueva conducción de la Policía de San Juan comenzó a implementar una directiva concreta: sacar a los jefes de las comisarías y llevarlos al territorio.
“Se les ha bajado línea a los jefes de dependencia y departamentales para que se involucren con los grupos vecinales y referentes de cada barrio”, explicó el subjefe, al detallar el nuevo enfoque de trabajo.
Del despacho al barrio
La intención es que los comisarios dejen de estar centrados exclusivamente en la gestión administrativa y pasen a tener un rol activo en la comunidad.
“La idea es tener contacto más fluido con las comunidades”, sostuvo, marcando que ese vínculo será clave para mejorar la prevención.
En ese sentido, fue claro al definir el objetivo: “Que ese sea el canal de información que nosotros tengamos para poder actuar”.
Información directa para anticiparse al delito
Uno de los ejes centrales de la nueva estrategia es acceder a información de primera mano. La conducción policial entiende que el vecino es quien mejor conoce la dinámica del barrio y puede alertar sobre situaciones sospechosas o problemáticas emergentes.
“Queremos tener de primera mano la información”, remarcó, en referencia a la necesidad de dejar atrás esquemas más rígidos o burocráticos.
Sin formalidades y con respuesta inmediata
Otro de los cambios que impulsa esta etapa es la eliminación de barreras en el contacto con la Policía. Según explicó el subjefe, los vecinos no necesitarán realizar pedidos formales para convocar a los jefes policiales.
“No hace falta ningún tipo de formalidad. Lo que falta es tener el canal de comunicación lo más ágil posible”, afirmó.
La premisa es clara: facilitar el acceso y acortar los tiempos de respuesta ante cualquier situación.
Presencia sostenida y no reactiva
La conducción también puso el foco en uno de los principales reclamos de la comunidad: la falta de continuidad en la presencia policial.
“No nos sirve de nada tener dos policías hoy a la noche y que a la noche siguiente no estén”, reconoció, al describir una problemática frecuente en los barrios.
Por eso, el objetivo es sostener en el tiempo la presencia y evitar intervenciones esporádicas que solo aparecen después de un hecho delictivo.
Más policía en la calle, pero con planificación
En paralelo, el subjefe confirmó que uno de los lineamientos centrales es reforzar la presencia policial, aunque con una lógica más estratégica.
“La idea es reforzar la presencia en la calle, que es lo fundamental, que es lo que nos reclama nuestro vecino”, señaló.
Sin embargo, aclaró que no se trata solo de cantidad: “Es imposible tener un policía en cada esquina”, por lo que el desafío pasa por distribuir los recursos de manera inteligente y eficiente.
Un cambio de lógica en la prevención
Con esta nueva orientación, la Policía busca pasar de un modelo más reactivo a uno basado en la cercanía, la información y la planificación.
“Es darle continuidad a las cosas que se vienen haciendo bien y mejorar lo que haga falta”, sintetizó el subjefe.
El mensaje es claro: la seguridad no se construye únicamente desde el patrullaje, sino también desde el vínculo directo con la comunidad.






